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¿Qué es la diabetes tipo 2?

¿Qué es la diabetes tipo 2? 

Las personas con una diabetes tipo 2 tienen dificultades procesando la glucosa (azúcar) procedente de los alimentos para obtener energía. 

Después de comer, los hidratos de carbono se descomponen en glucosa. Cuando la glucosa entra en el torrente sanguíneo, sube la concentración de azúcar en sangre. Cuando sube la concentración de azúcar en sangre, el páncreas envía insulina al torrente sanguíneo. La insulina ayuda a que la glucosa entre en las células de todo el cuerpo, proporcionándoles la energía que necesitan. 

En la diabetes tipo 2, el páncreas fabrica insulina, pero las células no responden a la insulina como deberían responder. Esto se llama resistencia a la insulina. Puesto que la glucosa no puede entrar en las células, aumenta la concentración de azúcar en sangre. Entonces el páncreas trabaja más duro para fabricar incluso una mayor cantidad de insulina. Al principio, este exceso de insulina permite mantener el azúcar dentro de unos márgenes saludables. Pero con el tiempo, el páncreas no puede seguir funcionando a ese ritmo, por lo que la concentración de azúcar en sangre acaba subiendo demasiado. Cuando el azúcar en sangre se mantiene alto, es posible que la persona tenga una diabetes tipo 2.

Qué pasa en la diabetes?

¿Por qué desarrollan una diabetes tipo 2 algunas personas?

Nadie sabe con seguridad por qué algunas personas desarrollan una diabetes tipo 2, pero lo más probable es que se deba a una combinación de factores genéticos y ambientales. Muchos niños que desarrollan esta enfermedad tienen a personas en su familia que también la tienen. 

La diabetes tipo 2 afecta más a menudo a niños:

  • que tienen sobrepeso u obesidad. Cuando una persona pesa más de lo que le corresponde, su azúcar en sangre no puede entrar en sus células tan bien como debería entrar. Pero una persona no debe tener sobrepeso para desarrollar una diabetes tipo 2. 
  • durante la pubertad. Hay muchos niños y adolescentes a quienes les diagnostican una diabetes tipo 2 alrededor de la pubertad. Puesto que las concentraciones de la hormona del crecimiento aumentan durante la pubertad, la insulina no funciona tan bien. 
  • con el síndrome de ovario poliquístico (SOP). Las chicas y las mujeres con SOP tienen resistencia a la insulina y más probabilidades de desarrollar una diabetes tipo 2. 
  • cuyas madres tuvieron una diabetes gestacional (o del embarazo). Los bebés se exponen a una mayor cantidad de azúcar dentro del vientre materno cuando sus madres tienen una diabetes. Esto, junto con los factores genéticos, aumenta las probabilidades de desarrollar una diabetes tipo 2 más adelante. 

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la diabetes tipo2? 

Muchas personas con resistencia a la insulina tienen parches oscuros en la piel, sobre todo en los pliegues de la piel, como los que se forman alrededor del cuello o en las axilas. Esto se llama acantosis nigricans, acantosis pigmentaria o acantosis a secas, y suele ser uno de los signos iniciales de que una persona va a desarrollar una diabetes tipo 2 .

La diabetes tipo 2 se puede manifestar de varias maneras diferentes. Algunos niños presentan síntomas, pero hay otros que no los presentan. Los niños con síntomas de diabetes pueden:

  • necesitar orinar mucho
  • tener mucha sed y beber más que de costumbre
  • estar cansados muy a menudo
  • tener la visión borrosa

¿Cómo se diagnostica la diabetes tipo 2?

Los médicos le pueden evaluar la diabetes a un niño si presenta síntomas o cumple algunos de los factores de riesgo, como el sobrepeso o la acantosis. Hay varios tipos de pruebas que permiten evaluar la diabetes, como las siguientes:

  • HbA1c. Esta prueba evalúa la concentración de azúcar en sangre promedio de una persona durante los últimos meses. También se llama prueba de la hemoglobina glicosilada o prueba de la hemoglobina A1c. Una HbA1c de 6,5% o superior indica que una persona puede tener diabetes. 
  • glucosa en ayunas. Para hacerse esta prueba, una persona tiene que dejar de comer durante por lo menos 8 horas. Un azúcar en sangre de 126 mg/dL o superior indica que una persona puede tener diabetes. 
  • glucosa aleatoria. Esta prueba se puede hacer en cualquier momento. Un azúcar en sangre de 200 mg/dL o superior indica que una persona puede tener diabetes. 
  • prueba de tolerancia a la glucosa. Para hacerse esta prueba, una persona tiene que dejar de comer y de beber durante por lo menos 8 horas. Luego, bebe un líquido azucarado y se le mide el azúcar en sangre al cabo de 1 hora y de 2 horas. Un azúcar en sangre de 200mg/dL o superior a las 2 horas indica que puede tener diabetes. 

El médico usa los resultados de una o varias de estas pruebas para saber si un niño tiene diabetes. El médico puede pedir otras pruebas para saber si la diabetes es de tipo 1 o de tipo 2. 

¿Cómo se trata la diabetes tipo 2?

Los niños y los adolescentes con una diabetes tipo 2 se suelen visitar con endocrinólogos pediátricos para que los traten. Este tipo de médicos tratan problemas relacionados con las hormonas, como la diabetes. También pueden visitar a dietistas, educadores de la diabetes o especialistas en el control del peso. 

La meta del tratamiento de una diabetes tipo 2 consiste en mantener la concentración de azúcar en sangre dentro de unos márgenes saludables. El tratamiento suele incluir:

  • Llevar una dieta saludable y equilibrada
  • Hacer ejercicio físico con regularidad
  • Medir la concentración de azúcar en sangre con regularidad
  • Perder peso, si es recomendable
  • Tomar pastillas para la diabetes o insulina (sea por inyección o por bomba). Si el azúcar en sangre sigue estando alto, el médico puede añadir otro medicamento.

¿Qué problemas pueden ocurrir en la diabetes tipo 2?

No tener una cantidad adecuada de azúcar en sangre puede llevar a tener:

  • hiperglucemia. Ocurre cuando el azúcar en sangre está demasiado alto. Los niños con hiperglucemia pueden estar muy sedientos y orinar más de lo habitual. Si no se trata la hiperglucemia, los niños se pueden poner muy enfermos y tener problemas de salud más adelante, como problemas de riñón y de corazón. 
  • cetoacidosis diabética. Esta grave afección requiere tratamiento inmediato. Cuando no hay suficiente cantidad de insulina en el cuerpo para permitir que la glucosa entre en las células, el cuerpo empieza a descomponer la grasa en vez del azúcar. Los síntomas de la cetoacidosis diabética incluyen náuseas, vómitos, dolor abdominal, respiración rápida y, en casos graves, pérdida de la conciencia. La cetoacidosis diabética se da más a menudo en niños que tienen una diabetes tipo 1, pero a veces se puede dar en niños con una diabetes tipo 2.
  • estado hiperosmolar hiperglucémico. Al igual que la cetoacidosis diabética, se trata de una afección grave que requiere tratamiento inmediato. Las personas con esta afección tienen una deshidratación grave y una importante hiperglucemia. 
  • hipoglucemia. Ocurre cuando el azúcar en sangre está demasiado bajo. A veces, puede ocurrir cuando la diabetes tipo 2 se trata con insulina. Si una persona con diabetes recibe más cantidad de insulina que la que necesita, su concentración de azúcar en sangre puede bajar demasiado. Entre sus síntomas, se pueden incluir el dolor de cabeza, la debilidad, la ansiedad, la sudoración y los temblores. 

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Tanto a su hijo como a toda su familia les puede costar un tiempo adaptarse a vivir con una diabetes tipo 2. El equipo médico les enseñará, a usted y a su hijo, todo lo que necesiten saber para mantener sano a su hijo. Acompañando a su hijo a todas las visitas médicas que tenga programadas y siguiendo su plan de control de la diabetes, conseguirá mantener su enfermedad bajo control. 

La diabetes tipo 2 le puede parecer una montaña a veces, pero usted no está solo. El equipo médico de la diabetes de su hijo está ahí para ayudarlos, tanto para usted como para su hijo. Acuda a él cuando tenga dudas o preguntas, o cuando necesite apoyo.