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Infecciones de orina recurrentes y afecciones relacionadas

¿Qué son las infecciones del tracto urinario? 

Las infecciones del tracto urinario ocurren cuando las bacterias (gérmenes) entran en los riñones, los uréteres, la vejiga urinaria o la uretra. Las infecciones del tracto urinario son frecuentes en los niños, sobre todo en las niñas y en los niños circuncidados. 

¿Qué son las infecciones del tracto urinario recurrentes? 

Algunos niños desarrollan infecciones del tracto urinario de forma repetida, lo que recibe el nombre de infecciones del tracto urinario recurrentes. Si no se tratan, las infecciones del tracto urinario recurrentes pueden causar daño renal, sobre todo en los niños menores de 6 años. Por eso es importante saber reconocer los signos de este tipo de infecciones a fin de pedir ayuda para su hijo.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de una infección del tracto urinario?  

Entre los síntomas de una infección del tracto urinario, se incluyen los siguientes: 

  • dolor al orinar 
  • cambios en la frecuencia de micción (acción de orinar)
  • cambios en el aspecto o el olor de la orina 
  • fiebre
  • escalofríos
  • pérdida del apetito
  • náuseas
  • vómitos
  • dolor abdominal bajo
  • dolor o molestias en la zona lumbar 

Las infecciones del tracto urinario también pueden hacer que los niños mojen la ropa interior o la cama, incluso si no habían tenido antes este tipo de problemas. Los bebés y los niños muy pequeños pueden presentar solo signos inespecíficos, como fiebre, vómitos, menor apetito o reducción del nivel de actividad.

Tipos de infecciones del tracto urinario

Entre los tipos más frecuentes de infecciones del tracto urinario, se incluyen las siguientes:

  • la cistitis: la infección de la vejiga es la más frecuente de todas las infecciones del tracto urinario. Ocurre cuando las bacterias suben por la uretra (la estructura en forma de tubo que permite que la orina procedente de la vejiga salga del cuerpo) y llegan hasta la vejiga. 
  • la uretritis: ocurre cuando las bacterias infectan la uretra
  • la pielonefritis: el riñón se infecta porque la orina infectada fluye desde la vejiga hasta los riñones o por una infección en el torrente sanguíneo que llega hasta los riñones. 

Afecciones relacionadas con las infecciones de orinadel tracto urinario

Las infecciones del tracto urinario recurrentes a veces ocurren junto con otras afecciones, como las siguientes:

  • el reflujo vesicoureteral, presente en el 30%–50% de los niños diagnosticados con una infección del tracto urinario. Se trata de una afección congénita (presente desde el nacimiento), donde la orina fluye hacia arriba, desde la vejiga hasta los uréteres. Los uréteres son unas estructuras similares a los tubos que llevan la orina de los riñones a la vejiga. A veces la orina vuelve a los riñones. Si está infectada por bacterias, puede llevar a una pielonefritis.
  • la hidronefrosis, que es el agrandamiento de uno u ambos riñones debido a una obstrucción en el flujo urinario. La hidronefrosis suele estar causada por un reflujo vesicoureteral grave o por un uréter obstruido. Algunos niños con hidronefrosis pueden tener que medicarse con dosis bajas de antibióticos para prevenir las infecciones del tracto urinario hasta que la causa de la hidronefrosis mejore o se corrija a través de una operación.

Pero no todos los casos de infecciones del tracto urinario recurrentes se deben a este tipo de problemas relacionados con las estructuras corporales. Por ejemplo, el vaciado disfuncional, que ocurre cuando un niño no relaja adecuadamente los músculos mientras orina, es una causa frecuente de las infecciones de orina. No orinar con suficiente frecuencia (micción infrecuente) también puede aumentar el riesgo de un niño a tener infecciones del tracto urinario recurrentes. Tanto el vaciado disfuncional como la micción infrecuente se pueden asociar al estreñimiento.

Raramente, afecciones que dañan las defensas naturales del cuerpo, como las enfermedades del sistema inmunitario, pueden causar infecciones del tracto urinario recurrentes. El uso de un catéter urinario no esterilizado puede introducir bacterias en el sistema urinario y causar una infección. 

¿Cómo se diagnostican las anomalías en el tracto urinario? 

Aunque las infecciones del tracto urinario se pueden tratar con antibióticos, es importante que un médico descarte alguna anomalía subyacente en el tracto urinario cuando las infecciones de orina ocurren repetidamente. Los niños con infecciones del tracto urinario recurrentes deben ver a un urólogo pediátrico para saber qué es lo que está causando esas infecciones.

Hay algunos problemas que se pueden detectar incluso antes de que nazca el bebé. La hidronefrosis que se desarrolla antes de nacer se puede detectar en los fetos mediante ecografías prenatales tan pronto como a las 16 semanas de gestación. En contadas ocasiones, los médicos pueden considerar la posibilidad de operar al bebé antes de que nazca si la hidronefrosis afecta a ambos riñones y supone un riesgo importante para el feto. De todos modos, la mayoría de las veces, los médicos esperan hasta que nazca el bebé para tratar esta afección, porque casi la mitad de todos los casos que se diagnostican de manera prenatal desparecen alrededor del momento en que nace el bebé.

Después de que nazca un bebé sobre el que se sospechaba que podría tener hidronefrosis u otra anomalía en el tracto urinario, se monitorizará atentamente su tensión arterial, porque muchos problemas renales pueden causar hipertensión arterial (tensión arterial alta). Se puede volver a usar una ecografía para obtener una imagen más detallada de la vejiga y de los riñones del bebé. Si la afección parece estar afectando a ambos riñones, lo más probable es que los médicos pidan un análisis de sangre para evaluar la función renal. 

Pruebas 

Si sospechan una anomalía en el tracto urinario, los médicos pueden pedir otras pruebas para hacer un diagnóstico acertado, como las siguientes:

Ecografía 

Usando ondas sonoras de alta frecuencia para que reboten en el cuerpo y creen una imagen de él, una ecografía permite detectar algunas anomalías en los riñones, los uréteres y la vejiga. Las ecografías también permiten medir el tamaño y la forma de los riñones.

Cuando una ecografía apunta hacia un reflujo vesicoureteral o una hidronefrosis, una gammagrafía renal o una cistouretrografía de vaciado (VCUG, por sus siglas en inglés) puede hacer que los médicos se hagan una idea mejor sobre lo que está ocurriendo.

Gammagrafía renal (escáner nuclear)

Se inyecta material radiactivo dentro de una vena, que se sigue a través del tracto urinario. El material radiactivo permite mostrar la forma de los riñones, lo bien que funcionan y si está dañada alguna parte del tejido renal, así como el curso que sigue la orina. El cuerpo recibe una pequeña radiación durante esta prueba, que se elimina a través de la orina.

Cistouretrografía de vaciado (VCUG o cistografía)

Se usa un catéter (un tubo blando y flexible) para inyectar un tinte opaco dentro de la vejiga. Esta prueba de rayos X permite diagnosticar el reflujo vesicoureteral e identificar problemas en la vejiga o la uretra. 

Cistoscopia

Una cistoscopia usa lentes y una fuente de luz dentro de un tubo insertado por la uretra para ver directamente el interior de la vejiga. Se usa cuando hay otras pruebas o síntomas que indican una posible anomalía en la vejiga.

Pielograma intravenoso 

Se inyecta un tinte opaco dentro de una vena, y se hacen radiografías para seguir el curso del tinte a través del tracto urinario. Aunque esta prueba se sigue utilizando algunas veces, la resonancia magnética renal y la gammafragía renal han sustituido al pielograma intravenoso en la mayoría de los casos.

Urografía por resonancia magnética 

Se ha visto que este procedimiento, que hace resonancias magnéticas del tracto urinario sin tener que usar tintes ni materiales radioactivos, es tan preciso como otras pruebas de escaneo, por lo que ahora se suele hacer en lugar del pielograma intravenoso. 

¿Cómo se tratan las infecciones del tracto urinario? 

El tratamiento de las infecciones del tracto urinario recurrentes depende de cuál sea su causa. A veces, la respuesta es tan sencilla como enseñar al niño a vaciar la vejiga en cuanto lo necesite. 

Si una afección, como el reflujo vesicoureteral es la causa, la solución será un poco más complicada. Los niños con reflujo vesicoureteral se deben observar atentamente, ya que esta afección puede evolucionar a una infección renal (pielonefritis) y a daño renal. Generalmente, no es necesario operar porque muchos niños superan esta afección con la edad. 

Algunos niños con reflujo vesicoureteral se benefician del tratamiento diario con dosis bajas de antibióticos, que también pueden hacer que no sea necesario operar. Los niños con reflujo vesicoureteral deben ver a un urólogo pediátrico, quien se encargará de decidir si el tratamiento antibiótico es o no la mejor opción.

En algunos casos, es mejor operar para corregir un reflujo vesicoureteral. El procedimiento más frecuente es el de la reimplantación ureteral, donde se recolocan uno o ambos uréteres para corregir el reflujo de orina desde la vejiga. Esto se puede conseguir a través de una pequeña incisión. La tasa de éxito de esta operación es alta, aunque no todo el mundo es un buen candidato para someterse a ella. 

Un niño puede ser un buen candidato para la reimplantación ureteral si:

  • no tolera los antibióticos
  • tiene infecciones recurrentes mientras se está tratando con antibióticos
  • tiene un reflujo grave o de alto grado
  • no es un niño pequeño sino un niño mayor, un preadolescente o un adolescente 

Una alternativa a la reimplantación ureteral es la inyección endoscópica de un material para obstruir la entrada del uréter a la vejiga e impedir el reflujo vesicoureteral. En este procedimiento, se introduce un tubito estrecho, llamado endoscopio, por la uretra hasta llegar a la vejiga. El endoscopio posee una cámara diminuta en la punta, a fin de que el cirujano pueda llegar hasta el lugar adecuado e inyectar allí el material, que ayudará a mantener la orina en su lugar sin que haya reflujo hacia los riñones. La inyección endoscópica es un procedimiento menos agresivo que la cirugía, pero sus resultados no son tan buenos. Un urólogo pediátrico puede ayudar a las familias a decidir cuál es el mejor tratamiento para un niño con reflujo vesicoureteral.

A los niños que tengan infecciones del tracto urinario recurrentes que no estén causadas por anomalías anatómicas u otros problemas que se puedan tratar, se les pueden recetar antibióticos durante meses o, incluso, años para prevenir este tipo de infecciones de cara al futuro. Este tratamiento se conoce como profilaxis antibiótica continua.

El futuro en el tratamiento de las infecciones del tracto urinario

Estudios recientes han constatado que las mujeres y los niños que contraen infecciones del tracto urinario recurrentes pueden carecer de ciertas inmunoglobulinas (un grupo de proteínas que sirven para combatir las infecciones). Algunos investigadores son optimistas sobre la creación de una vacuna que estimule la fabricación de anticuerpos contra las infecciones del tracto urinario. Se está evaluando la eficacia de una vacuna muy prometedora contra E. coli (la principal bacteria que causa las infecciones de orina).

¿Cómo puedo ayudar a mi hijo?

En casa, las siguientes recomendaciones pueden ayudar a prevenir las infecciones del tracto urinario recurrentes en los niños:

Beber líquidos

Anime a su hijo a beber de 8 a 10 vasos de agua y otros líquidos cada día. El jugo de arándano y el extracto de arándano se recomiendan a menudo porque pueden impedir que E. coli se adhiera a las paredes de la vejiga. De todos modos, pregunte antes al médico de su hijo si debería beber jugo de arándano o tomar extracto de arándano, porque estas sustancias pueden interferir en los efectos de algunos medicamentos. 

Unos buenos hábitos de evacuación 

Orinar a menudo y evitar el estreñimiento pueden ayudar a prevenir las infecciones de orina recurrentes.

Tomar multivitamínicos 

La vitamina C acidifica la orina, haciendo que el medio sea menos propicio para las bacterias. Las vitaminas pensadas en los niños suelen ser seguras, pero pregunte siempre al médico de su hijo antes de aumentar la dosis por encima de la cantidad diaria recomendada.

Evitar los baños de burbujas

Los niños deben evitar los baños de burbujas y los jabones perfumados porque pueden irritarles la uretra.

Cambiar los pañales con frecuencia 

Hay que cambiar a menudo los pañales de los bebés. Esto impide que las heces estén en contacto prolongado con la zona genital, lo que puede hacer que las bacterias se desplacen por la uretra hasta llegar a la vejiga.

Limpiarse correctamente después usar el baño 

Las niñas y las chicas se deben limpiar siempre de delante hacia atrás después de ir al baño a fin de reducir la exposición de la uretra a las bacterias que contienen las heces, que pueden causar infecciones del tracto urinario.

Llevar ropa interior de algodón

La ropa interior de algodón tiene menos probabilidades de favorecer la proliferación bacteriana que la de nailon y otros tejidos. 

Visitar el baño con regularidad

A algunos niños les puede no gustar usar el baño de la escuela o pueden estar tan enfrascados en un proyecto que van posponiendo el momento de ir al baño para orinar. Los niños con infecciones del tracto urinario deben orinar como mínimo cada 3 a 4 horas para ayudar a expulsar las bacterias de su sistema urinario.

¿Cuándo debería llamar al médico?

En cuanto sospeche que su hijo tiene una infección del tracto urinario, llame a su médico. Lo más probable es que el médico recomiende hacer otro cultivo de orina después de tratarlo para tener la seguridad de que se ha curado la infección. 

Si su hijo tiene infecciones del tracto urinario recurrentes, consulte a un urólogo pediátrico, quien lo podrá evaluar a fondo, pidiendo pruebas sobre posibles anomalías en el tracto urinario. Mientras tanto, siga las instrucciones del médico de su hijo para tratar las infecciones del tracto urinario.