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Rubéola

¿Qué es la rubéola?

La rubéola es una infección que afecta principalmente a la piel y a los ganglios linfáticos. En los niños, suele ser una enfermedad leve. Pero la infección puede ser peligrosa para las mujeres embarazadas ya que puede causar problemas de salud serios al bebé en desarrollo.

La rubéola está causada por el virus de la rubéola (no es el mismo virus que causa el sarampión). El virus se contagia cuando una persona inhala el fluido infectado por el virus de otra persona.

Antes de la existencia de la vacuna contra la rubéola había epidemias cada 6 a 9 años. Por lo general, afectaba a niños de 5 a 9 años de edad junto con muchos casos de rubéola congénita. Gracias a la vacunación, hay muchos menos casos de rubéola y de rubéola congénita.

¿Cuáles son los signos y los síntomas de la rubéola?

La infección por rubéola comienza con 1 o 2 días de febrícula (99 °F–100 °F, 37.2 °C–37.8 °C) y ganglios linfáticos inflamados y sensibles al tacto, generalmente en la parte posterior del cuello o detrás de las orejas. Luego aparece una erupción cutánea (en la piel) que comienza en la cara y se extiende por el resto del cuerpo en sentido descendente. A medida que la erupción se extiende, va desapareciendo de la cara.

La erupción es por lo general el primer signo de la enfermedad que los padres notan. La erupción de la rubéola tiene el mismo aspecto que otras muchas erupciones causadas por virus: granos rojos o rosas que suelen formar manchas de color uniforme. La erupción puede picar y durar hasta 3 días. A medida que la erupción mejora y desaparece, la piel afectada comienza a escamarse.

Otros posibles síntomas de la rubéola, que se dan con más frecuencia en los adolescentes y los adultos, son el dolor de cabeza, la pérdida del apetito, la conjuntivitis (inflamación de la capa que recubre los ojos), la congestión y la secreción nasales y el dolor y la inflamación de las articulaciones. Muchas personas que contraen la rubéola tienen pocos síntomas o ningún síntoma en absoluto.

La erupción de la rubéola suele durar 3 días. Los ganglios linfáticos pueden estar inflamados durante una semana o más y el dolor de las articulaciones suele durar unas 2 semanas. Los niños que contraen rubéola suelen recuperarse en una semana , pero la recuperación de los adultos puede tomar más tiempo.

¿Es contagiosa la rubéola?

La rubéola es contagiosa. Pasa de una persona a otra a través de unas pequeñas gotas de fluido que se encuentran en la nariz o la garganta y que se liberan en el aire cuando una persona tose o estornuda. El contagio también puede suceder al compartir alimentos o bebidas con una persona infectada. Las personas que tienen rubéola son más contagiosas una semana antes hasta una semana después de que aparece la erupción. Las personas que están infectadas pero no presentan síntomas de todas maneras pueden contagiar a otros con el virus.

El virus también puede transmitirse de una mujer embarazada al bebé antes del nacimiento a través del torrente sanguíneo. Los bebés que contraen el virus de esta manera nacen con el síndrome de rubéola congénita. Estos bebés corren el riesgo de sufrir problemas graves de crecimiento, razonamiento, corazón, ojos, audición, hígado y bazo. Los bebés pueden eliminar el virus a través de la orina (pis), el goteo de la nariz y la garganta durante un año o más. Por lo tanto, pueden transmitir el virus a otras personas que no están vacunadas contra este virus.

¿Se puede prevenir la rubéola?

La vacuna contra la rubéola protege a las personas de esta enfermedad. La inmunización generalizada es la clave para prevenir la propagación del virus y proteger a los bebés de los graves problemas de salud que surgen como resultado del síndrome de rubéola congénita.

La mayoría de las infecciones por rubéola en la actualidad se dan en adultos jóvenes no vacunados. De hecho, los expertos dicen que alrededor del 10% de los adultos jóvenes no están vacunados contra la rubéola, lo que podría ser peligroso para sus futuros hijos.

Los niños generalmente reciben la vacuna entre los 12 y 15 meses de edad como parte de la vacunación programada contra el sarampión, las paperas y la rubéola (MMR) o la vacuna contra el sarampión, las paperas, la rubéola y la varicela (MMRV). La mayoría recibe una segunda dosis entre los 4 y los 6 años de edad. Como ocurre con todos los programas de vacunación sistemática, existen excepciones importantes y circunstancias especiales. Por ejemplo, un niño que viajará fuera de los Estados Unidos puede recibir la vacuna a los 6 meses de edad. Hable con su médico para saber cuándo debe vacunarse su hijo.

La vacuna contra la rubéola no debe administrarse a mujeres embarazadas ni a mujeres que planeen quedar embarazadas 1 mes después de recibir la vacuna. Si está pensando en quedar embarazada, asegúrese de ser inmune a la rubéola mediante un análisis de sangre o un comprobante de vacunación. Si no es inmune, vacúnese al menos 1 mes antes de quedar embarazada.

Las mujeres embarazadas que no son inmunes deben evitar a toda persona que tenga la enfermedad y luego vacunarse después de que nazca su bebé para que sean inmunes en los embarazos futuros.

¿Cómo se trata la rubéola?

La rubéola no se puede tratar con antibióticos porque los antibióticos solo sirven para tratar las infecciones bacterianas, no las víricas. A menos que cause otros problemas, la rubéola mejorará por sí sola. Usualmente, los niños tienen una enfermedad leve y se pueden recuperar en sus casas. Controle la temperatura de su hijo y llame al médico si la fiebre sube demasiado.

Para aliviar las molestias menores, puede darle a su hijo paracetamolibuprofeno. No dé nunca aspirina a un niño que tenga una enfermedad vírica, porque su uso se ha asociado al síndrome de Reye.

¿Cuándo debería llamar al médico?

Llame al médico si su hijo parece estar más enfermo o tiene síntomas que no parecen leves.

Si una mujer embarazada se ha expuesto a la rubéola, debe comunicarse con su médico de inmediato.

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