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Trastorno dismórfico corporal en niños y adolescentes

¿Qué es el trastorno dismórfico corporal?

El trastorno dismórfico corporal ocurre cuando los niños y adolescentes pasan mucho tiempo preocupados por las imperfecciones que perciben en algunas partes del cuerpo. Tal vez no dejen de mirarse, arreglarse o cubrirse, o incluso preguntarles a otras personas por su aspecto. Este trastorno está relacionado con el trastorno obsesivo compulsivo (TOC).

Los niños y adolescentes con este trastorno se centran en imperfecciones que otras personas no notarían y tal vez se sientan tristes, solos o deprimidos. Con frecuencia, pasan tiempo a solas para evitar que otras personas juzguen esas "imperfecciones". Pero el tratamiento puede ayudar a los niños y los adolescentes a reemplazar los pensamientos negativos, a ser más sociables y a adquirir habilidades de afrontamiento.

¿Cuáles con las causas del trastorno dismórfico corporal?

Aún queda mucho por aprender sobre las causas precisas del trastorno dismórfico corporal. Pero los expertos creen que los siguientes factores pueden desempeñar un papel:

Los genes. El trastorno dismórfico corporal puede ser, en parte, heredado y suele afectar a varios miembros de una familia.

La serotonina. Esta es una sustancia química presente en el encéfalo y está ligada al estado de ánimo y la energía. El trastorno dismórfico corporal puede deberse a un nivel bajo de serotonina.

Diferencias cerebrales. Algunas áreas del encéfalo se ven y funcionan de manera diferente en las personas que sufren el trastorno dismórfico corporal.

Este trastorno no se debe a nada que un padre o un niño haya hecho o dicho. Nadie es culpable de este trastorno.

¿Cuáles son los signos y los síntomas del trastorno dismórfico corporal?

Los niños y adolescentes con trastorno dismórfico corporal hacen lo siguiente:

Se concentran de manera excesiva en su apariencia. Les cuesta mucho dejar de pensar en las partes de su cuerpo que les disgustan. Se centran en cosas específicas: como una espinilla, la forma o el tamaño de su nariz, ojos, labios, orejas o manos. Es posible que busquen tratamientos drásticos, como una cirugía plástica.

Se sienten insatisfechos con su aspecto físico. Están preocupados, estresados y ansiosos por su aspecto físico casi todo el tiempo. Es posible que se enojen e irriten con facilidad.

Miran o arreglan una parte del cuerpo con frecuencia. Los niños y adolescentes con este trastorno sienten la necesidad imperiosa de controlar su aspecto una y otra vez. Por ejemplo, se miran a menudo al espejo, les preguntan a los demás cómo se ven o "corrigen" o "arreglan" lo que le disgusta muchas veces al día. 

Intentan pasar desapercibidos. Algunos niños y adolescentes se sienten tan mal por su aspecto que no quieren que los vean. Tal vez se queden en su casa; se queden solos o usen maquillaje, sombreros o prendas de vestir para cubrirse. Es posible que también eviten mirarse en el espejo porque les resulta muy estresante.

Tienen ideas falsas sobre su aspecto físico. Los niños y adolescentes con trastorno dismórfico corporal no ve su cuerpo como en realidad es o como lo ven los demás. Las "imperfecciones" en las que se centran son cosas que otros difícilmente noten. Las exageran y entonces todo parece peor en su mente.

¿Cómo se diagnostica el trastorno dismórfico corporal?

Los profesionales de la salud mental, como psicólogos, trabajadores sociales o terapeutas que comprenden el trastorno dismórfico corporal pueden diagnosticarlo. Les harán preguntas a los niños y escucharán atentamente las respuestas para saber si se trata de este trastorno o de otro problema. El médico de su hijo debería poder recomendarle un profesional.

¿Cómo se trata el trastorno dismórfico corporal?

Entre los tratamientos del trastorno dismórfico corporal se encuentran los siguientes:

  • Terapia cognitivo-conductual. Este tipo de terapia ayuda a los niños a aprender a controlar el miedo, las preocupaciones y la ansiedad. La terapia cognitivo conductual les enseña a los niños que lo que piensan y lo que hacen afecta a cómo se sienten. Aprenden que, cuando enfrentan un miedo, ese miedo se debilita y acaba por desaparecer. Descubre cómo cambia la manera en la que ven su propio cuerpo. Lentamente y con mucho apoyo, se centran menos en las imperfecciones que perciben. Aprenden a dejar de estar tan pendientes de su aspecto físico para corregirlo.
  • Medicación. Para tratar el trastorno dismórfico corporal se usan medicamentos que ayudan a que la serotonina funcione bien. A veces, se los conoce como medicamentos ISRS (inhibición selectiva de la recaptación de serotonina).

En la mayoría de los casos, la terapia cognitivo conductual y los medicamentos se usan de forma conjunta.

¿Cómo pueden ayudar los padres?

Si su hijo tiene trastorno dismórfico corporal:

Sepa cómo hablar con su hijo. Evite decirle cosas como "No hay nada de malo en tu aspecto" o "Te ves bien". E intente no responder una y otra vez a la misa pregunta. Por el contrario, si los niños mencionan su aspecto físico, diga algo como lo siguiente:

  • “Sé que eso te molesta, pero aquí estoy para ayudarte”.
  • “Me parece que hoy tienes demasiadas preocupaciones”.
  • “Sé que te sientes de ese modo, pero el trastorno dismórfico corporal está haciendo que veas las cosas de una forma diferente a como realmente son”.

Es normal que los niños no tengan ganas de hablar, pero si hablan, escúchelos atentamente. Los pequeños gestos que demuestran que se preocupa (como un abrazo) ayudan a los niños a sentirse comprendidos y facilitan la recuperación.

Tenga paciencia. El trastorno dismórfico corporal puede hacer que su hijo esté irritable o retraído. Si bien esto puede resultar frustrante, mantenga la calma e intente ser paciente. A veces, puede ser útil un poco de tiempo y espacio. No puede eliminar sus preocupaciones usted solo. 

Aliente los momentos en familia. Es importante pasar tiempo juntos, aunque solo sea haciendo las tareas del hogar. Anime a su hijo a salir de su habitación por un rato para estar junto al resto de la familia. Coman juntos cuando puedan. Este puede ser un momento relajante para compartir cosas positivas que ocurrieron durante el día. 

Bríndele su apoyo cuando tenga otros intereses. Ayude a su hijo a centrarse en cosas que no estén relacionadas con su aspecto físico, como la escuela, los amigos y los pasatiempos. 

Controle el tiempo de pantalla. Algunos niños y adolescentes pueden hacer búsquedas en línea de tratamientos que no necesitan con la esperanza de "corregir" una imperfección. Las redes sociales pueden tener contenido con cuerpos irreales con los que los niños se comparan y se obsesionan. Ver o leer contenido triste o perturbador puede causar más sentimientos de depresión, impotencia o ansiedad. Tenga cuidado con la cantidad de tiempo que sus hijos pasan en línea y con lo que miran. 

Obtenga más información. Puede obtener más información sobre el trastorno dismórfico corporal y buscar apoyo en línea en: