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Ecografía: Pelvis

Qué es

La ecografía de pelvis es una prueba segura e indolora, donde se utilizan ondas sonoras para crear imágenes de la pelvis.

Durante la exploración, una máquina de ultrasonidos (un ecógrafo) envía ondas sonoras al área de la pelvis, y se van registrando imágenes en una computadora. Las imágenes en blanco y negro muestran las estructuras internas de la pelvis, como la vejiga y, en las niñas, los ovarios, el útero, el cuello del útero (o cérvix) y las trompas de Falopio. 

Por qué se hace

Los médicos mandan ecografías pélvicas cuando están preocupados por un posible problema en la pelvis.

Una ecografía de pelvis se puede usar para conocer la forma, el tamaño y la posición de los órganos de la pelvis, permite detectar tumores, quistes, o un exceso de líquido dentro de la pelvis, así como ayudar a encontrar la causa de síntomas como el dolor pélvico, algunos problemas relacionados con las vías urinaria o sangrados menstruales anormales en las niñas. 

Las ecografías pélvicas también se usan para supervisar el crecimiento y el desarrollo de los bebés durante la gestación y pueden ayudar a diagnosticar problemas durante el embarazo. 

Preparación

Por lo general, no hace falta hacer nada especial para prepararse para una ecografía de pelvis, aunque es posible que el médico pida a su hijo que beba abundante cantidad de líquido antes de la prueba para que llegue con la vejiga llena. 

Si la ecografía se hace en una situación de emergencia, a su hijo le pueden administrar líquidos a través de un catéter intravenoso (VI) o a través de un catéter urinario para que tenga llena la vejiga.

Antes de iniciar la prueba, usted deberá informar al técnico sobre los medicamentos que esté tomando su hijo.

Procedimiento

Las ecografías de pelvis se hacen en el departamento de radiología de un hospital o en un centro de radiología. Se suele permitir que los padres acompañen a sus hijos para tranquilizarlos.

A su hijo le pedirán que se ponga una bata de tela y que se acueste en una mesa. La sala suele estar a oscuras para que se puedan ver las imágenes con claridad en la pantalla de la computadora. Un técnico (ecografista) formado en la obtención de imágenes por ecografía extenderá un gel tibio y transparente sobre del abdomen inferior de su hijo, en concreto, sobre el área de la pelvis. Este gel ayuda a la transmisión de ondas sonoras. 

El técnico desplazará una pequeña vara (transductor) sobre el gel. El transductor emite ondas sonoras de alta frecuencia, y una computadora mide cómo rebotan estas ondas desde cuerpo del niño. La computadora transforma esas ondas sonoras en imágenes a analizar.

A veces, entrará un médico al final de la prueba para conocer al niño y tomar algunas imágenes más. Este procedimiento suele durar menos de 30 minutos.

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Qué esperar

La ecografía pélvica es indolora. Es posible que su hijo note una ligera presión en el vientre mientras el médico desplaza el transductor sobre él. Pida a su hijo que se acueste y que se quede bien quieto durante el procedimiento, para que las ondas sonoras pueden generar imágenes adecuadamente. Es posible que el técnico le pida que cambie de posición mientras esté acostado o que sostenga la respiración durante breves momentos. 

Los bebés pueden llorar en la sala de ecografías, sobre todo si los tienen que sujetar para que se queden quietos, pero sus llantos no interfieren en los resultados de la prueba.

Obtención de los resultados

Un radiólogo (un médico especialmente formado en la lectura e interpretación de imágenes radiológicas, ecográficas y de otros tipos) interpretará los resultados de la ecografía y facilitará esa información al médico de su hijo, quien se la explicará a usted. Si los resultados de la prueba parecen no ser normales, es posible que el médico pida más pruebas.

Si se trata de una emergencia, los resultados de la ecografía están disponibles rápidamente. De lo contrario, los resultados suelen estar listos al cabo de 1 o 2 días. En la mayoría de los casos, los resultados no se pueden entregar directamente a la familia o al paciente en el momento de la prueba.

Riesgos

La ecografía de pelvis no se asocia a ningún riesgo. A diferencia de las radiografías, esta prueba no implica el uso de radiaciones.

Cómo ayudar a su hijo

Algunos niños pequeños se pueden asustar al ver el aparato que se usa para hacer ecografías. Si le explica a su hijo, en palabras sencillas, cómo se lleva a cabo una ecografía de pelvis y por qué se la están haciendo, esas explicaciones lo pueden ayudar a reducir sus temores. Le puede explicar a su hijo que el aparato tomará imágenes de su vientre. Anime a su hijo a hacerle preguntas al técnico e indíquele que trate de relajarse durante el procedimiento, ya que unos músculos tensos pueden interferir en la obtención de unos resultados precisos. 

Si tiene alguna pregunta

Si tiene preguntas sobre la ecografía de pelvis, hable con el médico de su hijo. También puede hablar con el técnico antes de la prueba.