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Deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur

¿Qué es el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur?

Para poder caminar, correr y hacer muchas otras cosas, es necesaria una articulación estable y sana en la cadera. Pero en algunos niños, el hueso de la cadera no se conecta con el fémur como porque tienen un deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur. En esta afección, hay un deslizamiento en la parte superior del fémur, que hace que la articulación de la cadera sea más débil.

Si se detecta de forma temprana, el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur se puede tratar correctamente.

¿Qué ocurre cuando hay un deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur?

La cadera es un articulación esférica. La cabeza del fémur (que tiene forma esférica o de bola) encaja en una cavidad de la pelvis que tiene forma de media esfera (recibe el nombre de "acetábulo"). Las articulaciones esféricas (también llamadas "enartrosis") son las articulaciones con la mayor amplitud de movimiento; por eso puedes mover las piernas hacia adelante y hacia atrás, además de rotarlas en todas direcciones.

Los niños y adolescentes que aún están creciendo también tienen un cartílago de crecimiento en el extremo del fémur, justo debajo de la cabeza esférica. Este cartílago de crecimiento (llamados "fisis") es más débil que el hueso. La función del cartílago de crecimiento es hacer que el hueso se alargue. Cuando un niño termina de crecer, el cartílago de crecimiento se convierte en hueso y desaparece.

En los niños con deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur, la cabeza esférica se desliza hacia atrás, a través del cartílago de crecimiento (algo parecido a lo que ocurre cuando un helado se desliza del cono o cucurucho). A veces, esto ocurre de manera abrupta (por ejemplo, después de una caída o una lesión deportiva), pero con frecuencia ocurre gradualmente sin que haya una lesión previa.

En general, el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur se clasifica de distintas maneras:

  • Estable. Un desplazamiento de la epífisis de la cabeza del fémur estable provoca cierta rigidez o dolor en las rodillas o la zona de la ingle y tal vez una cojera que obligue al niño a caminar con el pie hacia afuera. El dolor y la cojera pueden ser intermitentes y podrían empeorar al hacer actividad física y mejorar al hacer reposo. En el caso de los deslizamientos de la epífisis de la cabeza del fémur estables, los niños pueden caminar, aunque para hacerlo necesiten muletas.
  • Inestable. Si el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur es inestable, el desplazamiento es más grave. En general, ocurre repentinamente y es mucho más doloroso que el deslizamiento estable. El niño no podrá caminar con la pierna afectada. El deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur también es más grave porque puede restringir el flujo de sangre hacia la articulación de la cadera y esto puede causar la muerte del tejido de la cabeza del fémur.

A veces, el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur irrita los nervios que recorren la pierna y causa dolor irradiado o referido (dolor que comienza en una parte del cuerpo, pero se siente en otra). En este caso, el dolor comienza en la articulación anormal de la cadera, pero se siente en la articulación de la rodilla sana o en la parte delantera del muslo. 

Algunos casos de deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur afectan solo a un lado de la cadera, pero muy a menudo terminan afectando a ambos lados (bilateral). Cuando el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur afecta a un lado de la cadera, los médicos controlarán el otro lado para ver si hay un deslizamiento. Pero si consideran que es muy probable que ocurra esto, tal vez decidan tratar ambos lados de la cadera al mismo tiempo. Detectar el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur en la etapa inicial es fundamental para que los médicos puedan tratarlo con más facilidad.

¿Cuál es la causa del deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur?

Nadie lo sabe con seguridad. Suele afectar a niños de 11 a 16 años que están atravesando un estirón. Esta afección es más frecuente en niños, pero las niñas también pueden padecerla.

El deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur es más frecuente en niños que tienen los siguientes factores de riesgo, capaces de afectar la salud de los huesos:

  • obesidad. El exceso de peso somete a los cartílagos de crecimiento a mayor presión.
  • trastornos endocrinológicos, como diabetes, enfermedad tiroidea o problemas con la hormona de crecimiento
  • enfermedades renales
  • tratamientos contra el cáncer, como radiación y quimioterapia
  • algunos medicamentos, como los esteroides
  • antecedentes familiares de deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur

¿Cómo se diagnostica el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur?

Si se cree que un niño puede tener un deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur, se lo derivará a un médico traumatólogo, un especialista en el tratamiento de los huesos. El médico examinará al niño, comprobará la amplitud de movimiento de la cadera y las piernas para ver si hay dolor. Además, el médico tomará radiografías para detectar si hay deslizamiento de la cabeza femoral.

En casos excepcionales de deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur, las radiografías serán normales, pero el dolor, la rigidez y otros problemas continuarán. Entonces, es posible que el médico solicite una resonancia magnética (RM). Las resonancias magnéticas permiten detectar los deslizamientos de la epífisis de la cabeza del fémur de forma muy temprana, antes de que el deslizamiento sea más pronunciado.

¿Cómo se trata el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur?

El deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur siempre se trata con una cirugía para estabilizar el cartílago de crecimiento que se desplazó. Pero incluso antes de la cirugía, el médico intentará impedir que el deslizamiento se agrave animando a que el niño haga reposo y use muletas para evitar apoyar peso sobre la pierna afectada. Muchos médicos recomiendan ingresar al paciente al hospital en cuanto se detecta el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur. De este modo, el paciente hace reposo y la cirugía se hace lo más rápido posible, antes de que el deslizamiento se agrave.

La cirugía se hace con el paciente bajo anestesia general (para que esté totalmente dormido). El cirujano utilizará un fluoroscopio (un equipo especial de rayos X que reproduce una imagen de la cadera en tiempo real en una pantalla de televisión) como guía, hará un corte cerca de la cadera. A continuación, colocará un tornillo metálico a través del hueso y del cartílago de crecimiento para mantenerla en su lugar. El tornillo se coloca en lo profundo del hueso y el paciente no lo siente después de la operación.

Como algunos pacientes tienen un alto riesgo de deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur en la otra cadera, es probable que el cirujano también estabilice el otro lado, aunque todavía no haya habido un deslizamiento.

Los médicos deciden cuánto peso se puede apoyar sobre la pierna afectada después de la cirugía según la gravedad del deslizamiento. Los pacientes suelen poder caminar con muletas, pero quienes han recibido tratamiento en ambas caderas tal vez deban usar una silla de ruedas durante un tiempo después de la operación.

Después de la operación

La mayoría de los niños se recuperan bien cuando el deslizamiento se detecta y trata en las etapas iniciales. Los médicos continuarán pidiendo radiografías de seguimiento para controlar la afección mientras los niños continúan creciendo. En la mayoría de los casos, no es necesaria ninguna otra cirugía.

Los niños con deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur tienen más probabilidades de tener otros problemas con el paso del tiempo, como rigidez en la cadera, artritis temprana, diferencia entre ambas piernas o necrosis avascular (cuando parte de la cabeza del fémur se muere por falta de irrigación sanguínea). También tienen más probabilidades de necesitar otra cirugía de cadera.

¿Qué más debo saber?

No siempre es posible prevenir el deslizamiento de la epífisis de la cabeza del fémur. Pero alcanzar y mantener un peso saludable puede proteger a los huesos y las articulaciones del desgaste excesivo que puede debilitarlos y lesionarlos. Si su hijo tiene sobrepeso y necesita ayuda para planificar una dieta y un plan de ejercicio físico seguros, hable con el médico de su hijo.