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Cómo iniciar un huerto-jardín escolar

Alimentarse bien es fundamental para el aprendizaje, pero hay muchos niños y muchos adolescentes cuyas dietas no contienen suficiente cantidad de alimentos saludables. 

Los huertos-jardines escolares son una herramienta probada para invertir esta tendencia. A los alumnos que cuidan del huerto-jardín escolar les entusiasma probar el fruto de su trabajo. Tienen más probabilidades de ingerir la cantidad de raciones de fruta y verdura recomendada todos los días, y desarrollan actitudes más saludables sobre los alimentos, la nutrición y la actividad física que les pueden durar de por vida. 

Los huertos-jardines escolares son clases en las cuales se involucran a los alumnos en una amplia variedad de temas, desde estudiar el ciclo del agua en la asignatura de ciencias, y aprender el origen de los nombres de las plantas en la de lengua, hasta descubrir de primera mano cómo las plantas se reproducen, crecen e interactúan con su medio en la asignatura de biología. Los alumnos pueden aprender aplicaciones matemáticas en el mundo real midiendo parcelas y representando gráficamente las tasas de crecimiento de las plantas. Mientras trabajan con otros compañeros y aprenden a cuidar de seres vivos, desarrollan importantes habilidades para la vida, como la paciencia y la responsabilidad. 

Preparar el terreno

Un buen punto de partida consiste en leer sobre los huertos-jardines escolares y sobre los códigos de salud federales, estatales y locales relacionados con los cultivos. De ser posible, hable con otros educadores que hayan introducido huertos-jardines escolares en sus currículums.

Usted también deberá lograr el apoyo de la comunidad para construir un huerto-jardín escolar. Hable con la dirección del centro sobre esta idea y obtenga su aprobación para seguir explorando. Otras personas a incluir en el debate son los maestros y el personal que gestiona el servicio de alimentación de la escuela. Tal vez también quiera contactar con asociaciones de vecinos, organizaciones cívicas locales, clubs de jardinería, maestros en jardinería y horticultura o cooperativas de agricultores en busca de información y de apoyo.

Y lo más importante de todo es que haga que los alumnos y sus padres hablen sobre el huerto-jardín escolar. Los alumnos se deberían implicar en todos los pasos del proceso de la creación del huerto-jardín escolar. Los niños y los adolescentes que tienen voz y voto se implican mucho más en los huertos-jardines escolares, cuidan mejor de ellos y se toman más en serio sus aprendizajes. 

Manos a la obra

Monte sesiones de intercambios de ideas para establecer las metas del huerto-jardín escolar. Tal vez prefiera organizar una serie de reuniones, algunas solo para alumnos durante las horas de clase, otras para alumnos interesados, otra para el personal de la escuela, otra para padres y maestros y otra para otros miembros de la comunidad en las tardes o los fines de semana. 

Pida a los participantes que consideren estas preguntas:

  • ¿Cuáles son los principales motivos de tener un huerto-jardín escolar? Entre ellos, se pueden incluir los siguientes: proporcionan alimento para comidas y tentempiés, servir como herramienta de aprendizaje, u ofrecer a los alumnos una manera de mantenerse activos físicamente. 
  • ¿Cómo se usarán los cultivos? Entre las posibles respuestas, se incluyen las siguientes "por parte del personal de la cafetería" "en las clases", "para aumentar los fondos de la escuela" o "se donarán a un almacén de provisiones o comedor comunitario".
  • ¿Cómo pueden usar el huerto-jardín escolar los maestros en su currículum? ¿Cómo puede el huerto-jardín ayudar a los alumnos a entender mejor algunas materias? Anime a los participantes a pensar en aplicaciones para cada materia o asignatura escolar. 
  • ¿Cómo se compartirá el huerto-jardín escolar? Comenten qué clases participarán en el huerto-jardín y si cada una de ellas deberá cuidar de su propia parcela asignada, compartir parcela o ambas cosas a la vez. Comenten si estará permitido que los alumnos entren en el huerto-jardín solo durante las horas de clase o también en los recreos y después de las clases. 

Es un buen momento para empezar a pensar en la gestión y el cuidado del huerto-jardín. Será necesario que haya un coordinador (o coordinadores) para supervisar el uso y el cuidado del huerto-jardín y vigilar sus necesidades de mantenimiento. También se deberán tomar decisiones sobre quiénes serán responsables del huerto-jardín durante las vacaciones. 

Algunas escuelas incorporan los huertos-jardines escolares en el aprendizaje veraniego y en programas de enriquecimiento, mientras que otras cuentan con voluntarios del vecindario o grupos cívicos que cuidan del huerto-jardín durante las vacaciones. 

Encontrar un lugar

Se han creado huertos-jardines escolares satisfactorios en patios de luces, patios escolares, campos e incluso en contenedores instalados en azoteas o terrazas o en maceteros instalados en alféizares. Para maximizar su uso e impedir el vandalismo, los huertos-jardín deben estar cerca del edificio de la escuela y ser visibles desde las aulas o los domicilios del vecindario. También deben recibir un mínimo de 6 horas de luz solar, estar cerca de una fuente de agua y no tender a inundarse. 

Antes de optar por un lugar, es fundamental que un laboratorio evalúe el suelo en busca de plomo y otras sustancias contaminantes. 

Diseñar y planificar 

Organice más sesiones de intercambios de ideas a fin de recabar información para el diseño del huerto-jardín. Los alumnos pueden trabajar en grupos para crear el huerto-jardín de sus sueños, y esas ideas se pueden incorporar al plan definitivo. 

Favorezca el flujo de ideas pidiendo a los participantes que consideren estos elementos sobre el diseño: 

  • la cantidad, el tamaño, la forma y la ubicación de los lechos de plantas 
  • tipos de plantas: árboles frutales, arbustos, verduras y hortalizas, hierbas y/o plantas florales
  • sendas para caminar, para trasportar carretillas y para las sillas de ruedas 
  • elevar los lechos de plantas para que puedan entrar sillas de ruedas en el huerto-jardín 
  • un lugar donde almacenar las herramientas
  • verjas u otro tipo de barreras para mantener fuera a animales y a vándalos 
  • lugares desde donde impartir clase, jugar y descansar

Con esta información, un equipo puede diseñar y elaborar un plan de huerto-jardín escolar que satisfaga las necesidades de la escuela. Lo que suele funcionar mejor es empezar con un huerto-jardín pequeño que se pueda ir expandiendo a lo largo de los años a medida que más maestros aprenden a integrarlo en su currículum y más alumnos se vayan comprometiendo en su cuidado. 

Básese en las sugerencias de los alumnos (y en la experiencia de los maestros en jardinería y horticultura de la localidad) para elaborar un listado de las plantas recomendadas para cada lugar. Ese listado debería incluir variedades de plantas que sean de fácil crecimiento en su región. Asegúrese de que todas las plantas del listado cumplen la política de la escuela sobre los alimentos alergénicos. (Por ejemplo, algunas escuelas pueden prohibir cultivar cacahuetes.) Se deben evitar las plantas con partes venenosas o tóxicas, pinchos o espinas grandes. 

Recaudar fondos 

Si el presupuesto de la escuela no cubre los costos del huerto-jardín, hay otros lugares donde buscar fondos: grupos de padres y maestros, empresas locales y nacionales, clubs de jardinería y de horticultura, organizaciones cívicas, becas, y a través de celebraciones especiales, como las subastas o las cenas, para recaudar fondos. 

Se puede pedir a las familias de los alumnos que contribuyan con herramientas y suministros para el huerto-jardín. Si los productos agrícolas del huerto-jardín se usarán en la cafetería, el encargado del servicio de alimentación podrá destinar parte del presupuesto de alimentación para comprar semillas y herramientas. 

Poner la primera piedra

Ahora ha llegado el momento que todos estábamos esperando: ¡Empezar a construir el huerto-jardín escolar! Haga que participen los padres y los miembros de la comunidad en las tareas más duras, como construir los lechos elevados o en la labranza, pero deje muchas tareas importantes para los alumnos. Otorgarles responsabilidades, como plantar las semillas y los retoños, medir los lechos y hacer las señales, les enseñará sobre el proceso de crecimiento y les hará invertir en el futuro del huero-jardín. Hacer fotografías y vídeos sobre el acontecimiento puede ayudar a promover la implicación de los alumnos. 

Usar el huerto-jardín en la planificación de la clase 

Un huerto-jardín escolar se puede usar para enseñar casi cualquier asignatura o materia, desde las ciencias hasta el arte. Consiga el apoyo de la dirección del centro para animar a maestros de todas las materias a integrar el aprendizaje sobre el huerto-jardín en sus planes docentes. 

Las redes sobre huertos-jardines escolares nacionales y regionales ofrecen modelos de planes docentes y curriculares. 

Mantener vivo el huerto-jardín

Aunque los alumnos deben compartir la responsabilidad en el cuidado de las plantas, necesitarán el apoyo del personal de la escuela, los padres y los miembros de la comunidad para mantener sano el huerto-jardín. 

Establecer comités permanentes sobre el huerto-jardín escolar y un coordinador puede ayudar a asegurar que esto ocurra:

  • creando un horario para mantener y regar el huerto-jardín
  • coordinando a voluntarios para que ayuden en el huerto-jardín 
  • identificando recursos para disponer de fondos de manera continua y la posible expansión ulterior del huerto-jardín

Al final de la primera temporada, evalúe qué ha funcionado y qué no ha funcionado. Haga encuestas entre los maestros y los alumnos para obtener retroalimentación, sugerencias y cambios que les gustaría ver en el huerto-jardín. Hable con los maestros que no hayan usado el huerto-jardín escolar y deles ideas para que integren el huerto-jardín escolar en sus planes de clase.