Preguntas frecuentes acerca de la lactancia materna: Cómo empezar

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Parents

(Breastfeeding FAQs: Getting Started)

Independientemente de que usted sea una madre primeriza o experimentada, la lactancia materna suele plantear bastantes dudas. He aquí las respuestas a algunas de las preguntas más frecuentes que las madres -tanto novatas como veteranas- pueden formularse.

¿Cuándo me subirá la leche?

Durante los días inmediatamente posteriores al nacimiento de un bebé, el cuerpo de la madre produce calostro, una especie de anticipo de la leche. En algunas mujeres, el calostro es espeso y amarillento; en otras es más líquido y acuoso. El calostro tiene muchas propiedades protectoras, ya que contiene sustancias antibacterianas y que estimulan el sistema inmunitario que son muy importantes para los bebés y no están presentes en las leches para lactantes comercializadas. El calostro sale del pezón muy lentamente, lo que permite que el bebé vaya aprendiendo a mamar, así como a coordinar las conductas de succionar, respirar y tragar.

Cuando usted lleve de tres a cuatro días amamantando a su bebé, empezará a notar que sus senos están menos blandos y más firmes a medida que el calostro vaya dando paso a la leche materna propiamente dicha, la cual al principio tendrá un aspecto similar al de la leche desnatada. Durante los primeros 10 a 14 días, sus senos producirán leche de transición, que dará paso a la leche madura.

Durante este período, la cantidad de leche que producirá su cuerpo irá aumentando en respuesta a las succiones del bebé. Su producción de leche dependerá de la estimulación que reciba su cuerpo. En otras palabras, cuanto más amamante a su bebé, más leche producirá usted.

Las madres que han tenido un parto por cesárea pueden tardar un poco más en aumentar su producción de leche. En ocasiones, sin motivo aparente, la leche puede tardar más días en subir. Esto es absolutamente normal y no suele ser motivo de preocupación, pero asegúrese de comentárselo a su médico. Aunque los recién nacidos no necesitan mucho más que un poco de calostro durante los primeros días de vida, es posible que el pediatra de su hijo quiera asegurarse de que el pequeño está alimentándose lo suficiente. Puede irle bien amamantar al bebé más frecuentemente, ofreciéndole el pecho cada dos o tres horas.

No obstante, si 72 horas después del nacimiento del bebé a usted todavía no le ha subido la leche, quizá prefiera comentar con el pediatra la posibilidad de suplementar temporalmente la alimentación del bebé con leche artificial (hasta que aumente su producción de leche), a fin de que su hijo obtenga los nutrientes que necesita y no pierda peso innecesariamente.

No se alarme si su bebé pierde algo de peso los primeros días. La mayoría de bebés suelen perder hasta el 7% de su peso corporal durante los primeros días de vida.

¿Cuándo debería empezar a amamantar al bebé?

En lo posible, trate de empezar a amamantarlo durante la hora inmediatamente posterior al nacimiento. Así aprovechará el estado de alerta incrementada que tienen los recién nacidos después del parto. Muchos bebés se agarran instintivamente al pecho materno incluso en la primara toma. Después de esa fase de alerta inicial, los recién nacidos pasan gran parte de las próximas 24 horas durmiendo. Por lo tanto, si espera demasiado a amamantar al bebé, es posible que al pequeño le resulte más difícil agarrarse bien al pecho.

Aunque el bebé no se le agarre bien al pecho, el hecho de empezar pronto les ayudara a adquirir práctica y a hacerse a la idea del amamantamiento.

Tal vez necesiten probarlo unas cuantas veces hasta que el pequeño se agarre correctamente al pecho, pero es importante que este abra bien la boca y se introduzca la mayor superficie posible de la areola mamaria (la parte oscura del pecho) en la boca (no solo la punta del pezón). Si el bebé se le duerme con el pezón en la boca, intente despertarlo haciéndole cosquillas en los pies o desvistiéndolo. Hacerle eructar frecuentemente y cambiarle el pañal antes de ofrecerle el segundo pecho también puede ayudar.

Para que tanto a usted como el bebé se vayan acostumbrando a la lactancia materna, procure ofrecerle el pecho cada tres horas, incluso por la noche. En muchos hospitales existe la posibilidad de tener al recién nacido en la habitación de la madre. Pero si usted desea -y necesita- descansar para recuperarse del parto durante los primeros días, puede pedir que el bebé se quede en la nursery por la noche y se lo traigan cuando tenga que amamantarlo.

¿Debo dejar que las enfermeras del hospital le den al bebé un biberón o un chupete?

Si usted está decidida a alimentar al bebé exclusivamente con leche materna, informe a las enfermeras cuanto antes e indíqueles que no quiere que le den biberones ni le ofrezcan chupetes. Así el bebé podrá practicar y perfeccionar la lactancia materna sin la interferencia de las tetinas del biberón o el chupete. Algunos expertos consideran que, si se empieza a dar el biberón a un bebé demasiado pronto, antes de que el bebé se haya acostumbrado a mamar, el pequeño podría sufrir la denominada “confusión tetina-pezón” y decidir que el biberón es una forma de alimentarse más rápida y mejor que el pecho materno. Aunque esto les ocurre a algunos bebés, otros no tienen ningún problema en hacer la transición entre el biberón y el pecho.

Si en la nursery necesitan darle al bebé un chupete esporádicamente (por ejemplo, durante la circuncisión, momento en que se les suele ofrecer a los bebés un chupete con agua azucarada), eso no tiene por qué interferir con la lactancia materna. Si el pediatra considera que su bebé necesita un suplemento de leche artificial, este se le podrá administrar con biberón o bien con un dispositivo especial en el cual la leche artificial fluye a través de un tubito que se acopla al pezón de la madre.

¿Cuáles son las señales de que un bebé tiene hambre?

Contrariamente a lo que puedan creer algunas madres primerizas, el llanto es una señal tardía de hambre. Debe tratar de amamantar al bebé antes de que esté tan hambriento que se sienta molesto, se altere y resulte difícil tranquilizarlo.

Entre las señales de hambre se incluyen las siguientes:

  • mover la cabeza de un lado al otro
  • abrir la boca
  • llevarse las manos y los puños a la boca
  • fruncir los labios como si fuera a succionar
  • restregar la boca contra los pechos de su madre
  • estirarse
  • mostrar el reflejo de búsqueda del pecho (girar la boca hacia algo que le está acariciando o tocando la mejilla)

¿Cómo puedo saber si me está bajando la leche al principio de una toma?

Muchas mujeres notan el reflejo de eyección de la leche (o bajada de la leche) -el momento en que sus pechos comienzan a llenarse de leche al principio de una toma. Sin embargo, cuándo y cómo sucede esto es diferente en cada mujer.

Durante los primeros días o semanas del posparto, es posible que experimente fuertes espasmos o contracciones uterinas (los denominados entuertos) cuando le baje la leche. La leche también le puede empezar a bajar antes de iniciar la toma (a algunas mujeres les empieza a bajar con solo ver a su bebé o al oír llorar a un bebé). O puede suceder después de que el bebé se haya agarrado al pecho y haya succionado varias veces (tal vez note que el bebé empieza a tragar).

También es posible que experimente una sensación de hinchazón o plenitud en los senos, como si estuvieran llenándose y poniéndose más firmes, y/o una especie de hormigueo. También es posible que vea o sienta que le está saliendo leche por los pezones. De todos modos, algunas mujeres nunca notan cuándo les baja la leche, y esto no debe ser motivo de preocupación. Aunque no lo note, debería ver que le sale leche por el pezón y oír tragar al bebé.

¿Cómo puedo estar segura de que el bebé se ha agarrado bien al pecho?

Esta es la principal razón de que muchas madres primerizas tengan dificultades para amamantar a sus bebés -que estos no se agarran al pecho correctamente, lo que puede resultar frustrante para los pequeños y sumamente doloroso para las madres.

He aquí en qué debe fijarse para asegurarse de que su bebé se agarra correctamente al pecho en cada toma:

  1. Asegúrese de que el bebé tiene la boca bien abierta y de que baja la lengua antes de agarrarse al pecho.
  2. Cójase un seno con la mano, colocando el pulgar en la parte superior y los otros cuatro dedos por debajo de la areola mamaria (la zona circular y más oscura que rodea al pezón). Separe bien el pulgar de los demás dedos para que la boca del bebé pueda abarcar no solo el pezón sino la mayor superficie posible de la areola cuando se agarre al pecho.
  3. Deslice suavemente el pezón desde la mitad del labio inferior del bebé hacia el mentón para inducirlo a abrir la boca.
  4. Cuando el bebé haya abierto bien la boca y baje la lengua, acérqueselo rápidamente al pecho (no acerque el pecho al bebé). El bebé debería poder abarcar con la boca la mayor superficie posible de la areola.
  5. Asegúrese de que la nariz del bebé está casi tocando su pecho (no apretada contra el pecho), sus labios están orientados hacia fuera (no fruncidos hacia dentro) y de que usted ve y oye tragar al bebé. (Podrá saber si bebé está tragando observando si se le mueve la mandíbula inferior e incluso la oreja y la sien.)

Cuando el bebé se haya agarrado al pecho correctamente, es posible que usted sienta dolor durante unos 30 a 60 segundos (en el momento en que el bebé estará tirando del pezón y la areola para introducírselos en la boca), pero luego ese dolor debería desaparecer. Después sentirá pequeños tirones mientras el bebé vaya succionando. Si sigue sintiendo dolor, interrumpa la toma y vuelva a colocarse al bebé en el pecho. Si persiste el dolor tras corregir la postura, hable con su médico para descartar otros posibles problemas, como una infección mamaria.

Probablemente el bebé succionará de cuatro a cinco veces seguidas y luego hará una pausa de entre cinco y 10 segundos. El bebé incrementará la cantidad de succiones a medida que vaya aumentando el flujo de leche. Al final de la toma, conforme vaya descendiendo el flujo de leche, probablemente el bebé cambiará el patrón de succión a tres o cuatro succiones seguidas con pausas de más de 10 segundos.

La mayoría de los bebés sueltan el pecho por iniciativa propia. Si su bebé no suelta el pecho y empieza a succionar solamente con la parte delantera de la boca, usted puede introducirle un dedo por la comisura de la boca (entre las encías) y luego girar el dedo un cuarto de vuelta para interrumpir la succión. Luego, trate de hacer eructar al bebé y ofrézcale el otro pecho.

¿Cómo puedo saber si el bebé se ha agarrado incorrectamente al pecho?

Si su bebé tiende a succionar de la punta del pezón, quedándole la mayor parte de la areola mamaria fuera de la boca, significa que no se ha agarrado correctamente al pecho. Los bebés que tienen esta tendencia a menudo se quedan dormidos durante las tomas y pueden parecer insatisfechos porque no están ingiriendo suficiente cantidad de leche. Si le ocurre cualquiera de estas cosas, interrumpa la succión y vuelva a ofrecer el pecho al bebé modificando la postura para asegurarse de que el pezón y gran parte de la areola están dentro de la boca del pequeño.

Llame al pediatra o a un especialista en lactancia materna si:

  • siente dolor cada vez que amamanta al bebé (podría necesitar ayuda para lograr que el bebé se agarre correctamente al pecho, o podría padecer una infección mamaria)
  • el bebé se queda siempre dormido mientras está mamando
  • el bebé mama del pecho, pero parece que no se queda satisfecho al finalizar las tomas

Me está costando mucho acostumbrarme a la lactancia materna. ¿Qué puedo hacer?

Esto es completamente normal. Aunque la lactancia materna les resulta muy sencilla a algunas mujeres, muchas madres necesitan un período más largo de adaptación y práctica. Amamantar a un bebé puede ser una de las cosas que exigen más esfuerzo y, a la vez, una de las experiencias más gratificantes de la maternidad.

Mientras esté en el hospital, no dude en sacar partido de la experiencia del personal de enfermería y de su tocólogo o ginecólogo. Ellos podrán ayudarla a aclarar todas las dudas que tenga, así como aconsejarla sobre lo qué debe y no debe hacer cuando amamante al bebé. Las enfermeras pueden incluso observarla y guiarla mientras amamanta al bebé. Es posible que en el hospital haya un especialista en lactancia materna que podría asesorarla y tranquilizarla.

Los médicos suelen recomendar pesar a los bebés y evaluar cómo va la lactancia materna durante las primeras 48 a 72 horas después de que la madre y el recién nacido reciban el alta hospitalaria. Pero, si usted tiene dificultades o hay algo que le preocupa sobre la lactancia antes de esa visita, asegúrese de hablar con su médico.

Haga lo que haga, intente no desanimarse ni tirar la toalla demasiado pronto. Con un poco de paciencia y algo de práctica, lo más probable es que la lactancia materna les resulte más fácil, tanto a usted como a su bebé, durante las próximas semanas. Como dice el viejo refrán: "¡La práctica hace al maestro!"

¿Hay más de una forma de sostener al bebé mientras lo amamanto?

Sí. Puede probar distintas posturas de amamantamiento (o formas de sostener al bebé) a fin de averiguar cuál les resultan más cómoda a ambos. Estas son algunas de ellas:

  • Postura de acunamiento: esta es la forma tradicional de sostener al bebé, que muchas madres probarán para empezar. Consiste en colocarse al bebé cruzado sobre el pecho y utilizar el brazo del mismo lado que el pecho que se ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño.
  • Agarre de balón de rugby: en esta postura la madre sostiene al bebé al lado de su cuerpo; es adecuada para las mujeres a quienes les han practicado una cesárea (porque el bebé no ejerce presión sobre el vientre materno) y para las que tienen senos muy voluminosos o han tenido gemelos.
  • Postura de acunamiento cruzado: es similar a la postura de acunamiento previamente descrita, con la salvedad de que la madre utiliza el brazo contrario al del pecho que ofrece al bebé para sostener el cuerpo del pequeño. Algunas madres consideran que adoptando esta postura resulta más fácil controlar si el bebé se ha agarrado bien al pecho.
  • Acostada de lado: esta postura, en la cual la madre se estira sobre un costado de cara al bebé, permite a la madre descansar mientras amamanta al bebé y también es habitual en las mujeres a quienes les han practicado una cesárea.

¿Cómo puedo lograr que las tomas sean lo más cómodas posible?

De nuevo, lo principal es encontrar una postura cómoda para amamantar al bebé y lograr que este se agarre bien al pecho. Una vez haya conseguido esto, amamantar a su bebé podrá convertirse en una experiencia sumamente gratificante que contribuirá a reforzar el vínculo materno-filial. He aquí algunos consejos adicionales que pueden ayudarle a relajarse y disfrutar al máximo de la experiencia:

  • Tenga una bolsa o cesto cerca de los lugares de la casa donde suele amamantar al bebé (junto a la cama, en el sofá, etc.) Coloque dentro un botellín de agua, tentempiés saludables, varias revistas, el teléfono móvil o inalámbrico (para no tener que levantarse a atender o hacer llamadas), varios baberos o paños de algodón por si el bebé babea o regurgita algo de leche y los mandos del televisor, el reproductor de DVD o el equipo de música, por si le apetece ver o escuchar algo durante la toma.
  • Encuentre la postura que le resulte más cómoda y no la cambie para que el bebé pueda habituarse a esa rutina y acabe anticipándola. A muchas madres les gusta sentarse en una mecedora o en un sillón con apoyabrazos.
  • Déles un descanso a sus pies y a su espalda. Puede apoyar los pies en un escabel y/o utilizar cojines o almohadas para estar más cómoda. Algunas mujeres encuentran muy útiles y cómodos los cojines de lactancia en forma de media rosquilla o los almohadones grandes con respaldo y brazos a cada lado para dar el pecho en la cama.

¿Durante cuánto tiempo debería prolongar la lactancia materna?

Actualmente, la Academia Americana de Pediatria (AAP) recomienda a las madres amamantar a sus bebés de manera exclusiva (sin darles leche artificial para lactantes, agua, zumos de frutas, leche de vaca ni cualquier otro alimento) por lo menos durante los seis primeros meses de vida y prolongar la lactancia materna no exclusiva hasta que el bebé tenga 12 meses (e incluso más tiempo) si está yendo bien y tanto la madre como el bebé lo desean.

Las investigaciones muestran que la lactancia materna puede reducir la incidencia o gravedad de las diarreas, las infecciones de oído y la meningitis bacteriana. La lactancia materna también puede proteger a los niños contra el síndrome de muerte súbita del lactante, la diabetes, la obesidad y el asma.

Revisado por: Larissa Hirsch, MD
Fecha de revisión: mayo de 2008



Related Resources

Web SiteMedlinePlus informacion de salud Un servicio de la Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU
Web SiteLa Administracion de Salud Mental y Abuso de Sustancias (conocida como SAMHSA por sus siglas en ingles)


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