Tratamiento de la escoliosis

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Parents

(Treating Scoliosis)

La columna vertebral de cada persona presenta una curvatura. Cierto nivel de curvatura es esencial para que la persona mantenga el equilibrio, se mueva y camine correctamente. Pero 3 de cada 100 personas tienen escoliosis, una enfermedad que hace que la columna se curve demasiado en la dirección equivocada.

Nadie sabe cuál es la causa de la forma más común de la escoliosis: la escoliosis idiopática. Como esta afección puede ser hereditaria, es posible que un niño con escoliosis tenga familiares que también la padecen. Las niñas son mucho más proclives que los niños a desarrollar casos graves de curvatura de la columna vertebral.

La escoliosis se puede desarrollar muy gradualmente y, en la mayoría de los casos, no se diagnostica hasta que el niño tiene entre 10 y 14 años. La mayor parte de los casos de escoliosis no requiere tratamiento y, aun cuando éste sea necesario, los niños suelen retomar una vida activa después del tratamiento.

¿Qué es la escoliosis?

En la escoliosis, la columna vertebral tiene una curvatura anormal en forma de “S”. Nadie sabe cuál es la causa subyacente en la mayoría de los casos de escoliosis. Cuando esta curvatura es importante, puede ser visible y causar molestias. Cuando la curvatura es muy grave, puede desencadenar otros problemas de salud, que quizás afecten los pulmones, el corazón y las articulaciones.

En la mayoría de los casos, la escoliosis es lo suficientemente leve como para no afectar la vida de un niño y no requerir tratamiento médico. Pero en ciertos casos, los médicos indicarán que el niño use un corsé ortopédico o se someta a una cirugía para corregir el problema.

Diagnóstico de la escoliosis

En algunos niños, la escoliosis se manifiesta de manera visible. A veces, la curvatura de la columna vertebral es evidente o los omóplatos están a diferentes alturas. Otras veces, el problema no es tan obvio. Y como la escoliosis no duele o no ocurre de repente, no suele ser fácil de diagnosticar.

En algunas escuelas de los Estados Unidos, se somete a los niños a pruebas de escoliosis. Pero el diagnóstico más preciso es el que hace el médico. Los médicos observan si los niños tienen escoliosis durante las visitas de control.

Tratamiento de la escoliosis

En la mayoría de los casos, la escoliosis no requiere ningún tipo de tratamiento médico. El médico sólo revisa la columna vertebral del niño, para asegurarse de que la curvatura no esté aumentando.

Si su hijo necesita tratamiento, es probable que el médico indique tomar radiografías para poder ver claramente cuál es el estado de la columna. Tal vez también le sugiera ver a un traumatólogo, un médico especialista en el tratamiento de afecciones relacionadas con los huesos.

El traumatólogo podría mencionar el ángulo de Cobb, un método de medición en grados de la curvatura de la columna. La cantidad de grados ayuda al médico a decidir sobre el tipo de tratamiento que se necesita. Por lo general, una curvatura de 10 a 15 grados no requiere ningún tratamiento, excepto chequeos regulares hasta que el niño complete la maduración y el desarrollo propios de la pubertad (en general, la curvatura de la columna no empeora después de esta etapa). Si la curvatura tiene entre 20 y 40 grados, por lo general, el traumatólogo recomendará el uso de un corsé ortopédico. Un ángulo de 40 o 50 grados, o más, podría indicar la necesidad de practicar una intervención quirúrgica. Recuerde que cuando el traumatólogo traza las líneas del ángulo de Cobb, existe cierto “error de medición”. Esto significa que la cantidad de grados se modificará apenas entre una radiografía y otra (hasta alrededor de 5 grados), aunque la curva no se haya modificado.

Alrededor de un 20% de los niños con escoliosis tiene que usar un corsé ortopédico, que actúa como un aparato de sujeción para prevenir más desviaciones de la columna. El corsé no enderezará la columna pero, si es eficaz, permitirá que la curvatura no aumente más de 5 o 10 grados, de modo de evitar la cirugía.

Existen varios tipos de corsés ortopédicos, que suelen fabricarse con materiales livianos. Algunos se usan entre 18 y 20 horas por día; otros, sólo de noche.

Se utilizan varios tipos de corsés y el traumatólogo lo elegirá en función del niño, la ubicación de la curvatura y su gravedad. El corsé ortopédico que se usa con más frecuencia es el TLSO (sigla en inglés de thoracic-lumbar-sacral-orthosis). Éste es un corsé de bajo perfil, lo que significa que llega hasta por debajo de los brazos y puede usarse debajo de la ropa. Éstos son algunos ejemplos de corsés TLSO:

  • Chaleco Wilmington. Este corsé se desarrolló en el hospital infantil Alfred I. duPont en Wilmington, Delaware. Fabricado en plástico liviano, puede usarse debajo de la ropa, por lo que no se ve. Está diseñado para usarse el mayor tiempo posible, como mínimo entre 18 y 20 horas por día.

  • Corsé Charleston. Éste también es un corsé de bajo perfil, que empuja la columna con el objetivo de enderezar la curvatura lo más posible para evitar que el problema empeore. Como deja al niño en una posición extraña, sólo se usa para dormir.

En ocasiones, incluso con un corsé, la cirugía es inevitable si se quiere corregir la curvatura de la columna. En general, los corsés evitan la cirugía en un 70% de los casos.

Durante la operación, el cirujano traumatólogo realiza un procedimiento que consiste en lograr que las vértebras de la columna que están separadas en el lugar de la curvatura pasen a formar una pieza sólida. Esto se denomina fusión de la columna vertebral y ayuda a prevenir una mayor curvatura lateral de la columna. El cirujano también utiliza barras, ganchos y alambres metálicos para mantener la columna derecha hasta que los trozos de huesos se fusionen con las vértebras.

La operación suele durar entre 3 y 4 horas. El niño regresa a su casa alrededor de una semana después y debería poder realizar sus actividades habituales (caminar, vestirse, subir escaleras, etc.) de inmediato. El niño tal vez necesite tomarse un mes sin ir al colegio para recuperarse de la cirugía y recobrar fuerzas, y 3 o 4 meses más tarde puede participar en muchas de sus actividades habituales. Después de 6 meses a un año, el niño puede retomar casi todas sus actividades.

Pasados de 3 a 6 meses, los huesos se han fusionado por completo. Aunque la zona donde se colocaron las barras está “más rígida” que antes, éstas casi no limitan los movimientos y el niño podrá agacharse y moverse en cualquier dirección. Las barras permanecen en la columna del paciente sólo porque retirarlas significaría llevar a cabo otra operación, lo cual no es necesario.

Con un tratamiento adecuado —ya sea utilizando un corsé o con cirugía— casi todos los niños con escoliosis pueden llevar una vida activa y normal.

Actualizado por: Kevin M. Neal, MD
Fecha de revisión: noviembre de 2007
Revisado originalmente por: R. Jay Cummings, MD



Related Resources

Web SiteInstitutos Nacionales de la Salud
Web SiteHablemos en Confianza




Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.

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