VIH y SIDA

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(HIV and AIDS)

SIDA significa síndrome de inmunodeficiencia adquirida, una enfermedad que le dificulta al cuerpo combatir enfermedades infecciosas. El virus de inmunodeficiencia humana conocido como "VIH" provoca SIDA al infectar y dañar parte de las defensas del cuerpo que combaten las infecciones, los linfocitos, que son un tipo de glóbulos blancos que se encuentran en el sistema inmunitario (que combate infecciones) del cuerpo y cuya labor es combatir los gérmenes invasores.

El VIH se puede transmitir a través del contacto directo con la sangre o los líquidos corporales de alguien que está infectado con el virus. Ese contacto generalmente proviene de compartir agujas o tener sexo sin protección con una persona infectada. Un niño pequeño podría contraer VIH mediante una madre que está infectada.

Si bien existen tratamientos para el VIH y el SIDA, no hay vacunas ni curas para ellos. Sin embargo, hay medidas que puede tomar para prevenir que usted y su hijo contraigan la enfermedad.

¿Qué le hace el VIH al cuerpo?

Celula T cooperadorEl virus ataca a linfocitos específicos llamados "linfocitos T cooperadores" (también denominados "linfocitos T"), se apodera de ellos y se multiplica. Este destruye a más linfocitos T, lo cual daña la capacidad del cuerpo para combatir gérmenes invasores y enfermedades.

Cuando la cantidad de linfocitos T disminuye a un nivel muy bajo, las personas con VIH quedan más susceptibles a otras infecciones y es posible que contraigan ciertos tipos de cáncer que un cuerpo saludable podría combatir normalmente. Esta inmunidad debilitada (o deficiencia inmunitaria) se conoce como "SIDA" y puede dar como resultado infecciones graves potencialmente mortales, algunas formas de cáncer y el deterioro del sistema nervioso. Si bien el SIDA siempre es el resultado de una infección por VIH, no todas las personas con VIH tienen SIDA. De hecho, es posible que los adultos que se infecten con VIH parezcan saludables durante años antes de enfermarse de SIDA.

¿Qué tan frecuentes son el VIH y el SIDA?

El primer caso de SIDA se informó en 1981, pero es posible que la enfermedad haya existido sin ser reconocida durante muchos años antes de esa fecha. La infección del VIH que provoca el SIDA ha sido una causa principal de enfermedad y muerte entre niños, adolescentes y adultos jóvenes de todo el mundo. El SIDA ha sido la sexta causa principal de muerte en los Estados Unidos en personas de entre 15 y 24 años desde 1991.

En todo el mundoEn los últimos años, las tasas de infección de SIDA han crecido rápidamente entre adolescentes y adultos jóvenes. La mitad de todas las infecciones nuevas del VIH en los Estados Unidos se producen en personas menores de 25 años; miles de adolescentes contraen infecciones nuevas del VIH cada año. La mayoría de los casos de VIH en personas más jóvenes se transmiten a través de sexo sin protección; un tercio de estos casos provienen del uso de drogas inyectables cuando se comparten agujas sucias y con sangre contaminada.

Entre los niños, la mayoría de los casos de SIDA, y casi todas las infecciones nuevas del VIH, provinieron de la transmisión del virus del VIH desde la madre a su hijo durante el embarazo, el nacimiento o mediante la lactancia.

Afortunadamente, los medicamentos que actualmente se les administra a las mujeres embarazadas seropositivas han reducido enormemente la transmisión del VIH de madre a hijo en los Estados Unidos. Estos fármacos (analizados en detalle en la sección "Tratamientos farmacológicos" de este artículo) también se usan para que algunos de los efectos de la enfermedad sean más lentos o reducidos en personas que ya estén infectadas. Lamentablemente, estos medicamentos no han estado fácilmente disponibles en todo el mundo, especialmente en las naciones más pobres y más afectadas por la epidemia. Brindar acceso a estos tratamientos que salvan la vida se ha convertido en un asunto de importancia mundial.

¿Cómo se transmite el VIH?

El VIH se transmite a través de contacto directo con la sangre o los líquidos corporales de alguien que esté infectado con el virus.

Las tres formas principales en las que se transmite el VIH a un niño muy pequeño son las siguientes:

  1. Mientras el bebé crece en el útero de la madre (intrauterino)
  2. En el momento del nacimiento
  3. Durante la lactancia

Entre los adolescentes, el virus se propaga más comúnmente debido a comportamientos de alto riesgo, entre los que se incluyen los siguientes:

  • Relaciones sexuales sin protección (sexo oral, vaginal o anal).
  • Compartir agujas usadas para inyectar drogas u otras sustancias (incluidas agujas contaminadas usadas para inyectar esteroides, hacer tatuajes y arte corporal).

En casos muy poco frecuentes, el VIH también se ha transmitido por contacto directo con una herida abierta de una persona infectada (el virus se puede introducir a través de un pequeño corte o desgarro en el cuerpo de la persona sana) y por medio de transfusiones de sangre. Desde 1985, el suministro de sangre en los Estados Unidos ha sido analizado cuidadosamente para detectar el VIH.

Signos y síntomas del VIH

Si bien es posible que no haya signos físicos inmediatos de la infección del VIH en el nacimiento, los signos de infección pueden aparecer en un período de 2 a 3 meses luego de que el niño nazca. Los niños que nacen con VIH pueden desarrollar infecciones oportunistas, las cuales son enfermedades que se pueden presentar en sistemas inmunitarios debilitados, por ej., neumonía por pneumocystis carinii (NPC). Un niño con VIH también puede sufrir más ataques graves de otras infecciones frecuentes de la infancia, como la infección del virus de Epstein-Barr (VEB), que generalmente provoca enfermedades leves en la mayoría de los niños. En los países en vías de desarrollo, la tuberculosis ha sido un problema particularmente frecuente y a menudo la causa de muerte de niños y adultos.

Un bebé que nace con la infección del VIH muy probablemente parecerá sano. Pero a menudo, entre 2 y 3 meses después del nacimiento, es posible que un bebé infectado comience a parecer enfermo, con aumento de peso deficiente, infecciones bucales fúngicas repetidas (aftas), nódulos linfáticos agrandados, bazo e hígado agrandados, problemas neurológicos e infecciones bacterianas múltiples, incluida la neumonía.

Los adolescentes y adultos jóvenes que contraen VIH generalmente no demuestran síntomas en el momento de la infección. De hecho, puede llevar hasta 10 años o más la manifestación de los síntomas. Durante este tiempo, pueden transmitir el virus sin siquiera saber que lo tienen. Una vez que aparecen los síntomas del SIDA, estos pueden ser rápida pérdida de peso, fatiga intensa, nódulos linfáticos inflamados, diarrea persistente, sudores nocturnos o neumonía. Ellos también estarán susceptibles a infecciones oportunistas potencialmente mortales.

Cómo se diagnostican las infecciones por VIH y el SIDA

Todas las mujeres embarazadas deben hacerse un análisis de VIH para tener una mayor probabilidad de prevenir que la enfermedad se transmita al feto.

Si una mujer sabe que está infectada por el VIH y ya tiene hijos, se recomienda que todos sus hijos se hagan el análisis de VIH. Incluso si tiene hijos de mayor edad y parecen saludables, aún podrían tener la infección del VIH si la madre era seropositiva en el momento en que nacieron. Es necesario realizarse un análisis de sangre para saber con certeza.

Sin embargo, cuando nace un bebé de una madre infectada por el VIH, no hay forma inmediata de saber si el bebé está infectado con el virus. Esto se debe a que si la madre está infectada, una prueba de ELISA (que comprueba los anticuerpos del VIH en la sangre) casi siempre dará también un resultado positivo. Los bebés tendrán los anticuerpos de la madre infectada por el VIH (que se transmiten al bebé a través de la placenta) aun si no están realmente infectados con el VIH. Estos bebés pueden seguir con anticuerpos de VIH positivos durante un período de hasta 18 meses luego del nacimiento, aun cuando no estén realmente infectados.

Los niños pequeños que no estén infectados con el virus (pero nacieron de madres seropositivas) no fabricarán sus propios anticuerpos. Los anticuerpos de VIH que provenían de sus madres desaparecerán gradualmente de la sangre antes de que cumplan 2 años. Cualquier análisis de sangre luego de este momento probablemente dará un resultado seronegativo. Los niños pequeños que estén infectados con VIH transmitido por sus madres comenzarán a fabricar sus propios anticuerpos y generalmente seguirán siendo seropositivos luego de los 18 meses.

El diagnóstico más preciso de la infección del VIH en la primera etapa de la infancia proviene de análisis que demuestran la presencia del virus mismo (no de anticuerpos del VIH) en el cuerpo. Estos análisis incluyen un cultivo viral de VIH y una reacción en cadena de la polimerasa (RCP), un análisis de sangre que busca el ADN del virus.

A los niños de mayor edad, adolescentes y adultos se les hacen pruebas para detectar la infección por VIH mediante una prueba ELISA a fin de detectar la presencia de anticuerpos de VIH en la sangre. Los anticuerpos son proteínas específicas que el cuerpo produce para combatir las infecciones. Los anticuerpos específicos del VIH se producen en respuesta a la infección del VIH. Se dice que alguien con anticuerpos contra el VIH es seropositivo. Si la prueba de ELISA da un resultado positivo, siempre se confirma con otra prueba denominada "Western blot". Si ambas pruebas dan resultados positivos, es casi seguro que el paciente está infectado con VIH.

¿Pueden los niños jóvenes propagar el VIH?

En los Estados Unidos, hubo solo unos pocos casos informados donde la infección del VIH se contagió de un niño a otra persona. Todos esos casos involucraron contacto de sangre directo dentro de una casa. Las secreciones típicas del bebé (orina, baba, esputo, vómito, heces, etc.) no parecen transmitir el virus; por lo tanto, la atención de rutina de los bebés con VIH se considera segura.

A pesar de las inquietudes generalizadas, no hay transmisiones de VIH informadas dentro del entorno escolar o del cuidado para niños. Debido a que el peligro de la transmisión del VIH involucra contacto directo con la sangre, el personal de las escuelas y los programas de cuidados para niños deberían usar guantes en forma rutinaria cuando los niños se corten, raspen o estén sangrando.

Transmisión de VIH entre adolescentes

Entre adolescentes, el VIH se propaga en gran parte a través de sexo sin protección con una persona infectada o al compartir agujas de drogas intravenosas. La educación de niños y adolescentes es de vital importancia para ayudar a prevenir la transmisión sexual del VIH, al igual que otras enfermedades de transmisión sexual (ETS), entre las que se incluyen clamidia, herpes genitales, gonorrea, hepatitis B, sífilis y verrugas genitales. Muchas ETS provocan irritación, llagas o úlceras de la piel y las membranas mucosas por donde se puede transmitir el virus. Se ha demostrado que tener una ETS, como herpes genitales, aumenta el riesgo de una persona de contraer VIH si ha tenido sexo sin protección con alguien que sea seropositivo.

El VIH no se propaga a través de los siguientes medios:

  • Contacto casual, como abrazos o apretones de manos
  • Vasos
  • Estornudos
  • Tos
  • Mosquitos u otros insectos
  • Toallas
  • Asientos de inodoros
  • Pomos de puertas

Infecciones oportunistas

Las infecciones oportunistas (infecciones que aprovechan el sistema inmunitario debilitado de una persona) son las complicaciones más comunes del VIH y el SIDA. A veces, los adultos con VIH o SIDA pueden contraer una infección por gérmenes que no provocan normalmente enfermedades en personas saludables (como el criptococo). Las personas con SIDA (especialmente niños) pueden contraer una versión grave de una infección más común, como la salmonela (un tipo de bacteria que causa la diarrea) y la varicela.

En niños con VIH, las siguientes afecciones e infecciones oportunistas pueden ocurrir con frecuencia:

  • Infecciones virales como una forma de neumonía migratoria crónica denominada "neumonía linfoide intersticial" (lymphoid interstitial pneumonia, LIP), virus de herpes simple, culebrilla y citomegalovirosis.
  • Infecciones parasitarias como la NPC, una neumonía causada por Pneumocystis carinii, un parásito microscópico que no se puede combatir debido al sistema inmunitario debilitado, y la toxoplasmosis.
  • Infecciones bacterianas graves como meningitis bacteriana, tuberculosis y salmonelosis.
  • Infecciones fúngicas como esofagitis (inflamación del esófago) y candidiasis o estomatomicosis (infección por levaduras).

Otras complicaciones

Los niños con VIH también se encuentran en un riesgo mayor de contraer algunas formas de cáncer debido a sus sistemas inmunitarios debilitados. Los linfomas asociados con la infección del virus de Epstein-Barr (VEB) son más frecuentes en niños mayores con VIH.

Las afecciones más difíciles de tratar en niños que tienen VIH o SIDA son el síndrome de desgaste (la incapacidad de mantener el peso del cuerpo debido a un apetito deficiente a largo plazo y a otras infecciones relacionadas con la enfermedad del VIH) y la encefalopatía por VIH (debido a la infección por VIH del cerebro que causa inflamación y luego daña los tejidos del cerebro con el transcurso del tiempo). La encefalopatía por VIH provoca demencia por SIDA, especialmente en adultos. A veces, se puede ayudar al síndrome de desgaste con asesoramiento nutricional y suplementos de altas calorías diarios, pero resulta extremadamente difícil prevenir la encefalopatía por VIH.

Tratamiento del SIDA y el VIH

Han ocurrido dos avances importantes en el tratamiento del VIH o SIDA durante los últimos 20 años. Uno es el desarrollo de fármacos que inhiben la proliferación del virus, previenen o retrasan la aparición del SIDA y permiten que las personas que viven con VIH no presenten síntomas durante más tiempo. El otro es el desarrollo de medicamentos que han demostrado ser muy importantes en la reducción de la transmisión del virus de una madre infectada de VIH a su hijo.

Tratamientos farmacológicos

Debido a que ha aumentado la comprensión sobre la forma en la que el virus invade y se multiplica dentro de las células, se han desarrollado fármacos que inhiben su proliferación y hacen más lenta su propagación. El tratamiento farmacológico para el VIH o SIDA es complicado y costoso, pero altamente eficaz para que la replicación (reproducción) del virus sea más lenta, y prevenir o reducir algunos efectos de la enfermedad.

Los fármacos para tratar el VIH o el SIDA usan al menos tres estrategias:

  1. Obstaculización de la reproducción del VIH de su material genético (estos fármacos se clasifican como nucleósidos o nucleótidos antirretrovirales).
  2. Obstaculización de la enzima que necesita el VIH para absorber ciertas células del cuerpo (se denominan inhibidores de la proteasa).
  3. Obstaculización de la capacidad del VIH para llenar su material genético en un código viral; es decir, el "guión" genético que el VIH necesita para poder reproducirse (estos se denominan inhibidores de la transcriptasa inversa no nuclosídicos [non-nucleoside reverse transcriptase inhibitors, NNRTIs]).

Debido a que estos fármacos funcionan de formas diferentes, generalmente los médicos recetan un "cóctel de combinación" de estos fármacos que se toma todos los días. Este régimen se conoce como tratamiento TARSA (tratamiento antirretrovírico sumamente activo). Los médicos también pueden recetar fármacos para prevenir ciertas infecciones oportunistas, por ejemplo, algunos antibióticos que pueden ayudar a prevenir el NCP, especialmente en niños.

Si bien hay una cantidad de medicamentos disponibles para tratar la infección del VIH y retrasar la aparición del SIDA, si no se toman y administran adecuadamente en un horario continuo, el virus puede volverse resistente rápidamente a esa mezcla particular de medicamentos. El VIH es muy adaptable y encuentra formas de engañar los tratamientos médicos que no se siguen de forma adecuada. Esto significa que si los medicamentos recetados no se toman en el horario correcto todos los días, pronto no podrán evitar que el VIH se reproduzca y se apodere de todo el cuerpo. Cuando eso ocurre, se deberá establecer un nuevo régimen con fármacos diferentes. Además, si esta nueva mezcla de medicamentos no es tomada correctamente, probablemente el virus se volverá resistente a ella también y, con el tiempo, la persona se quedará sin opciones de tratamiento.

Además de las dificultades de lograr que los niños pequeños tomen sus medicamentos en un horario regular, los medicamentos presentan otros problemas. Algunos tienen efectos secundarios desagradables, como mal sabor, mientras que otros están solamente disponibles en forma de comprimidos, que pueden ser difíciles de tragar para los niños. Los padres que necesiten darles estos medicamentos a sus hijos deben pedirle al médico o al farmacéutico sugerencias para facilitar su ingesta. Ahora muchas farmacias ofrecen saborizantes que se pueden agregar a los medicamentos con mal sabor, o bien su médico puede recomendar que le dé la mezcla de comprimidos con puré de manzana o pudín.

Debido a que la cantidad de fármacos descrita anteriormente aún es limitada, a los médicos les preocupa que si los niños no toman los medicamentos como se los recetaron (aun cuando solo omitan algunas dosis), el virus podría finalmente desarrollar resistencia a la existencia de fármacos contra el VIH, lo que dificultaría o imposibilitaría un tratamiento. Por lo tanto, es doblemente importante que los niños tomen sus medicamentos según se lo indiquen. Uno de los mensajes más importante para todo padre o cuidador cuando el tratamiento se hace en el hogar es que el niño debe tomar todos los medicamentos regularmente, a la hora en la que se indica en la receta. Esto puede resultar difícil, pero muchos grupos de apoyo para familias con VIH o SIDA y proveedores médicos experimentados pueden ayudar a las familias brindándole sugerencias prácticas para ayudarlos a tener éxito con los diversos desafíos diarios que enfrentan.

Muchos de los medicamentos nuevos que combaten el VIH son costosos. Uno de los principales desafíos que enfrentan los individuos, las familias, las comunidades y las naciones es cómo facilitar la disponibilidad de estos medicamentos para todos los que los necesiten.

Prevención de la transmisión del VIH de madre a hijo

Si una mujer embarazada infectada por el VIH recibe buena atención médica desde el principio y toma medicamentos antivirales regularmente durante el embarazo, se reduce enormemente la posibilidad de que le transmita el VIH al feto.

Es importante que toda mujer embarazada que sepa que es seropositiva comience con atención prenatal lo antes posible para aprovechar plenamente dichos tratamientos. Cuanto antes la madre reciba tratamiento, mayor será la posibilidad de que su bebé no contraiga el VIH.

Una madre infectada por el VIH puede recibir tratamiento médico en los siguientes momentos:

  • Antes del nacimiento de su bebé: los tratamientos antivirales administrados a las madres en el tercer trimestre pueden ayudar a prevenir la transmisión del VIH al bebé.
  • Al momento del nacimiento: los medicamentos antivirales se pueden administrar a la madre y al hijo recién nacido para disminuir el riesgo de transmisión de VIH que puede ocurrir durante el proceso de nacimiento (lo cual expone al recién nacido a líquidos y sangre de la madre). Además, se le recomendará a la madre que alimente al bebé con leche artificial en polvo para lactantes en lugar de amamantarlo, ya que el VIH se puede transmitir a su bebé a través de la leche materna.
  • Durante el amamantamiento: debido a que este no se recomienda a madres infectadas por VIH, este tipo de transmisión es infrecuente en los Estados Unidos. Sin embargo, en lugares del mundo donde la leche artificial en polvo para lactantes no está disponible fácilmente, la madre y el hijo pueden ser tratados con medicamentos para disminuir el riesgo de la infección por VIH para el hijo amamantado.

En el pasado, antes de que se administraran los medicamentos antivirales en forma rutinaria, casi un 25% de los niños nacidos de madres infectadas por VIH desarrollaron la enfermedad y murieron antes de los 24 meses. Estudios recientes han demostrado que las madres con VIH o SIDA que reciben buena atención prenatal y toman fármacos antivirales con regularidad durante su embarazo tienen ahora menos del 5% de posibilidad de transmitir el VIH a sus bebés. Si estos bebés sí contraen el virus del VIH, tienden a nacer con una carga viral menor (hay menos presencia del virus del VIH en el cuerpo) y tienen una mayor probabilidad de sobrevivir sin la enfermedad a largo plazo.

Atención a largo plazo de niños con VIH o SIDA

Los casos de infección por VIH y SIDA en niños son complicados y deben ser tratados por profesionales de atención médica con experiencia. Los horarios de tratamiento de los niños deberán supervisarse atentamente y adaptarse con regularidad. Se debe reconocer y tratar toda infección que podría volverse potencialmente mortal.

Los medicamentos se adaptan en relación con la carga viral del niño. La salud del niño también se supervisa mediante la medición frecuente de los niveles de linfocitos T, debido a que estas son las células que el virus del VIH destruye. Un buen recuento de linfocitos T es un signo positivo de que los tratamientos médicos están funcionando para mantener la enfermedad bajo control.

Los niños deberán consultar a los proveedores de atención médica a menudo para hacerse análisis de sangre, exámenes físicos y conversar acerca de la forma en que ellos y su familia están haciendo frente socialmente al estrés causado por la enfermedad. Algunas inmunizaciones durante las visitas de rutina pueden ser levemente diferentes para lactantes o niños con VIH o SIDA. Un niño con un sistema inmunitario gravemente comprometido no recibirá vacunas elaboradas con virus vivos, entre las que se encuentran la triple vírica y la vacuna contra la varicela. Todas las otras inmunizaciones de rutina se administran de forma habitual, y también se recomienda una vacuna contra la gripe anualmente.

Si una familia busca atención médica en el departamento de emergencia de un hospital, los padres deben asegurarse de informarle al enfermero que registre al niño que este tiene VIH. Esto alertará a los cuidadores médicos a observar cuidadosamente cualquier signo de enfermedad debido a infecciones oportunistas y brindar el mejor tratamiento posible.

Perspectivas para el VIH y SIDA

No existe una cura conocida para el VIH o SIDA. Los niños que contraen VIH en el nacimiento desarrollan el SIDA antes y tienden a sufrir complicaciones más serias que los adultos que tienen el virus.

Si bien todos los niños, adolescentes y adultos con VIH se enfermarán con el tiempo, los avances médicos recientes han mejorado de manera significativa su probabilidad de supervivencia. Los tratamientos farmacológicos les pueden permitir a las personas con VIH no presentar síntomas durante más tiempo y pueden mejorar la calidad de vida de las personas que viven con SIDA.

Prevención del VIH y SIDA

La prevención del VIH es de importancia mundial. Si bien se han llevado a cabo muchas investigaciones, no hay una vacuna que prevenga la infección del VIH. Únicamente evitar comportamientos riesgosos puede ayudar a prevenir la infección del VIH. Entre los adultos y los adolescentes de los Estados Unidos, la trasmisión del VIH casi siempre es el resultado del contacto sexual con una persona infectada o de cuando se comparten agujas contaminadas. La infección se puede prevenir evitando compartir agujas y absteniéndose de tener sexo oral, vaginal o anal.

El riesgo se puede reducir sustancialmente usando siempre condones de látex para todo tipo de relación sexual, y evitando el contacto con la sangre, el semen, los líquidos vaginales y la leche materna de una persona infectada.

Evitar el alcohol y las drogas también es clave para prevenir la propagación del VIH, no porque la persona pueda contraer el VIH directamente por tomar o consumir drogas, sino porque estos hábitos llevan a comportamientos riesgosos que están asociados con un mayor riesgo de contraer la infección (como tener sexo sin protección y compartir agujas).

Los medios más importantes para prevenir el VIH o SIDA en niños pequeños es hacerles análisis a todas las mujeres embarazadas para detectarles el virus. Si el resultado es positivo, el tratamiento puede comenzar inmediatamente antes de que nazca el bebé para prevenir la transmisión del VIH.

Cómo conversar con los hijos sobre el VIH y el SIDA

Conversar sobre el VIH y el SIDA implica hablar de comportamientos sexuales y no siempre es fácil para los padres hablar sobre comportamientos y sentimientos sexuales con sus hijos. De modo similar, no siempre es fácil para los adolescentes abrirse o creer que los asuntos como el VIH y el SIDA puedan afectarlos.

Los médicos y consejeros sugieren que los padres se informen bien y se sientan cómodos al hablar de sexo y otros asuntos difíciles en la primera etapa de la adolescencia, o incluso antes. Después de todo, los asuntos involucrados (comprensión del cuerpo y la sexualidad, adopción de comportamientos saludables, respeto hacia a los otros y manejo de sentimientos) son temas que tienen significado en todas las edades (aunque la forma en que los padres conversen con sus hijos variará según la edad y la capacidad de comprensión de sus hijos). Las habilidades de saber escuchar y tener una comunicación abierta son vitales para los padres y para los hijos.

Las escuelas pueden ayudar. Todos los estados exigen que las escuelas brinden información sobre VIH y SIDA que haya sido diseñada para educar a los niños sobre la enfermedad y que sea adecuada según la edad. Los estudios demuestran que dicha educación marca una enorme diferencia al detener comportamientos arriesgados por parte de la gente joven.

Los padres que están bien informados sobre cómo prevenir el VIH y quienes hablan con sus hijos en forma regular sobre comportamientos, sentimientos y sexualidad saludables cumplen un papel importante en la prevención del VIH y del SIDA.

Revisado por: Cecilia DiPentima, MD
Fecha de la revisión: octubre de 2007



Related Resources

Web SiteInstitutos Nacionales de la Salud
Web SiteLa Administracion de Salud Mental y Abuso de Sustancias
Web SiteTheBody.com en espanol


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Nota: Toda la informacion incluida en este material tiene propositos educacionales solamente. Si necesita servicios para diagnostico o tratamiento, tenga a bien consultar con su medico de cabecera.

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